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Vamos a emprender una divertida travesía por términos económicos que fueron devorados por la cultura popular mexicana. Muchas de estas palabras son de uso común y no tienen un lugar en ningún diccionario económico pero merecen que sean tomadas en cuenta en este brevísimo diccionario de mexicanismos económicos.

 

Changarro.

 

En el Siglo XIX se decía sangarro al changarro y La etimología de changarro (objeto estropeado) tendría que ver con el gallego changa ('negocio de poca monta'), entonces Changarro sería un occidentalismo que llegó a América durante la Colonia a través de los andaluces.

 

Varo.

 

Un grupo de gitanos de origen romaní que llegaron a México después de la Segunda Guerra Mundial se referían a los billetes de denominación más alta con la palabra que ellos distinguen para lo que significa grande: baro, posteriormente fue cambiando hasta convertirse en varo y actualmente es una de las formas más comunes de decirle al dinero.

 

Tanda.

 

Es un rudimentario mecanismo de ahorro mediante el cual una persona organiza un ahorro programado proponiéndole a amigos y familiares juntar periódicamente (semanal, quincenal o mensual) una cierta cantidad de dinero. El resultante reunido por periodo se entrega a una persona con un número con el que se identifica. Generalmente el organizador es el que primero se beneficia de lo reunido.

 

Lana.

 

“No tengo lana”. Es lo que comúnmente se usa para describir que no tenemos dinero. Durante la época virreinal surgió en México, la industria textil y los fabricantes hicieron fortunas rápidamente, cualquier persona involucrada en este sector aseguraba un buen ingreso y por supuesto ahi estaban los productores y dueños de la de materia prima: las ovejas. En aquellos tiempos quien tenía lana, tenía mucho dinero.

 

Lolita.

 

Secretaría de Hacienda y Crédito Publico, es la entidad del gobierno mexicano responsable de proponer y controlar la política económica del Gobierno Federal respecto del sector financiero, fiscal, de gasto, de ingreso y deuda pública. Como es quien cobra los impuestos en México se le denomina con el diminutivo de “Dolores”.

 

Quinto.

 

La historia es ésta: Generalmente nuestras abuelas decían "no traigo quintos" para referirse a las monedas de denominación pequeñas. Pero el origen era un impuesto que durante la Colonia, obligaba a los mexicanos a darle a España el 20 por ciento de todos los yacimientos minerales; para asegurarse de obtener su impuesto se instalaron las Cajas Reales, donde cada trabajador dejaba su quinta parte.

 

Andar bruja.

 

Es el equivalente a no tener dinero. La idea del concepto es que una bruja está muy fea y estar sin dinero es igual de feo.

 

 

 

 

Morralla.

 

Es como denominamos en México a todas las moneditas que se nos quedan en el pantalón o el monedero y que después acaban perdidas o guardadas sin poder cambiarse. Probablemente el mexicanismo proviene de otros países latinoamericanos donde la morralla es sinónimo de los peces pequeños o de las cosas inútiles. Aunque podría venir de más atrás su etimología pues en España se refería a una parte del campo llamada morro al que ni las vacas querían para pastar. 

 

Transa.

 

“Es un transa con el dinero”, suele decirse así de un embustero o alguien que roba.

 

Marmaja.

 

Es otra forma de decirle a un mineral de apariencia metálica llamado Pirita, que también se le conoce como el “oro de los tontos”, por su parecido a este metal. En consecuencia los mexicanos lo usamos como sinónimo del dinero.

 

Twitter: @garoarenas

 

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