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Este blog se trata de agregar algo fresco a la comunidad financiera, por esta razón me gusta escribir sobre temas que, aunque son conocidos, a veces no son tan explorados a profundidad. Tal es el caso de mi opinión sobre la economía ecológica.

¿Por qué pienso que la economía ecológica está aumentando su relevancia?

La primera razón es porque la economía ecológica explica fácilmente algunos fenómenos sociales. Si nos analizamos a nosotros mismos como seres humanos desde un punto de vista biológico somos una población de seres vivos que interactuamos entre nosotros y con diversos ecosistemas, esto es exactamente lo que se encarga de estudiar la ecología "la biología de los ecosistemas". La crisis del coronavirus es un fenómeno completamente ecológico, sabiendo esto lo primero que hice cuando me enteré del problema fue ir a la biblioteca de la facultad de economía en mi universidad y tomar un libro sobre ecología (Si, hay libros de ecología en la biblioteca de economía. Increíble, ¿no?) y ahí aprendí que estamos haciendo lo correcto y que todo va a estar bien.

Otra razón por la que creo que la economía ecológica será fundamental para las próximas generaciones es por lo que estoy observando últimamente en la política francesa. Muchas de las revoluciones científicas y sociales han comenzado en Francia, así que escuchar al presidente Emmanuel Macron decir que el relanzamiento de las actividades económicas en su país va ir de la mano de la ecología me da una idea de lo que se viene para el mundo en cuanto a políticas económicas en los gobiernos del mundo.

Las empresas y los inversionistas están enfocándose también en todo esto, en la parte administrativa Danone hace un par de meses se convirtió en la primera empresa con el modelo francés de "entreprise à mission" que tiene un enfoque muy comprometido con la ecología; los inversionistas cada vez estamos más interesados en que nuestro capital se encuentre invertido en empresas con prácticas ESG ( Environmental, social and corporate governance), eso se ve reflejado en los precios de las acciones, las empresas que siguen con prácticas clásicas están siendo muy castigadas en el precio de sus acciones, mientras que las empresas ecológicas y tecnológicas están siendo ampliamente favorecidas.

En conclusión, el futuro no solamente es verde, es ecológico, puede parecer lo mismo pero no lo es. Es muy diferente producir energía eléctrica y seguir contaminando a través de las baterías con metales pesados o reciclaje de plástico (esto es verde), que producir alimentos orgánicos sin insecticidas o cambiar los materiales de los empaques de plástico por alternativas biodegradables (esto es ecológico). Al final seguiré estudiando y compartiendo mis hallazgos en este campo del conocimiento, todavía tengo mucho que escribir sobre él.

 

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