La semana pasada el Banco de México (Banxico) decidió recortar 50 puntos básicos en su objetivo de tasa de interés interbancaria a un histórico nivel de 3 por ciento. Decisión sorprendente que confirma que nuestro banco central ha perdido lo más importante que puede tener un banco: su credibilidad.

El año pasado el mismo banco dijo, al bajar la tasa de interés de 4.5 a 4.0 por ciento, que la medida…

no representa el inicio de un ciclo de bajas al objetivo de la Tasa de Interés Interbancaria de referencia.

Sin duda la realidad ha superado la ficción, y desde entonces, la tasa de interés ha bajado en tres nuevas ocasiones: en septiembre a 3.75 por ciento, en octubre a 3.5 y ahora al 3 por ciento.

Sin dejar de lado que en octubre se reiteró que…

no serían recomendables reducciones adicionales en el futuro previsible.

Desgraciadamente, esta idea de nuevo duró pocos meses. Y en un reciente comunicado, otra vez, el Banxico repite que…

no serían recomendables disminuciones adicionales en el objetivo para dicha tasa en el futuro previsible.

Adiós a su credibilidad.

 

Imitando erróneamente a la FED o el BCE

De las decisiones de Banxico podemos obtener varias conclusiones. La primera es que las condiciones económicas de México podrían ser tan precarias, que la Junta de Gobierno del banco central dirigido por Agustín Carstens, entró en pánico y prefiere tomar un papel principal en la “promoción” de la actividad económica. Mal hecho.

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El objetivo prioritario del Banco de México es procurar la estabilidad del peso manteniendo la capacidad de poder adquisitivo, por lo que sería preferible establecer un objetivo de inflación más ambicioso, del 2 o 3 por ciento, y no imitar las erróneas políticas tomadas por la FED y el BCE.

Otra opción es que la Junta de Gobierno considere un sinsentido continuar buscando un impacto positivo en la economía con las tasas de interés. La evidencia demuestra que un recorte acumulado de 4.5 a 3.5 por ciento en 2013 no evitó que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) fuese de un débil 1.1 por ciento. ¿En serio se creen que una nueva disminución de 50 puntos ahora sí tendrá beneficios en la economía?

El Banxico busca erróneamente expandir el crecimiento económico en base al crédito, justo en el momento en que México, en términos nominales, sigue muy cerca de un máximo de 10 años en cartera vencida en total de monedas (nacional y extranjera). Es decir, inyectar una liquidez que quizás los demandantes no estén en condiciones necesarias para absorber. Ya aprendimos de las “borracheras de crédito” que es un error presionar empréstitos a clientes que no tienen capacidad de pago.

Golpe a los ahorradores

En cambio, los ahorradores son lo que se llevan la peor parte. Por ejemplo, esta semana la tasa de Cetes a 28 días cayó a un mínimo histórico de 2.92 por ciento. El bono a 10 años desplomó sus rendimientos a 5.61 por ciento. Un Estado que daña el ahorro no será capaz  de salir de la crisis.

Total, el daño que Banxico ha infligido a su credibilidad, y a los ahorradores, es enorme y tardará años en sanar. Ojalá el Dr. Carstens se percate de sus errores y corrija a tiempo. A juzgar por los resultados, no hay motivos para ser optimistas.

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