Impuesto al refresco afecta a quienes no tienen acceso al agua

Impuesto al refresco afecta a quienes no tienen acceso al agua

Las empresas refresqueras mexicanas y los empresarios de la caña perdieron la batalla por bloquear el gravamen a las bebidas azucaradas, pues el 17 de octubre quedó aprobado el impuesto a este sector.

No es un secreto para nadie que México es uno de los países con mayores problemas de obesidad en América Latina y ocupa actualmente el vergonzoso primer lugar mundial en obesidad, pero no perdamos de vista que también es una pena que nuestro país sea un territorio donde un litro de refresco es (o era) más barato que uno de leche. La ONU reconoce que hay oficialmente más de 117 millones mexicanos y que la obesidad afecta a 33 por ciento de los adultos.

Impuesto de las bebidas azucaradas mexico

Ante esta situación, el gobierno de Enrique Peña Nieto pensó que la solución al problema (que inició hace 50 años según los expertos) era aumentando el costo a los refrescos; es decir, que su cuerpo de asesores y “expertos” creen que con subirle el precio a las bebidas azucaradas los consumidores dejarán de beberlas, bajarán de peso y dejarán de ser una carga económica para nuestro deficiente sistema de salud por concepto de gastos por tratamientos de enfermedades como la diabetes por ejemplo.

El impuesto equivale a un peso por litro (o bien 8 centavos de dólar para que se entienda mejor en términos internacionales), pero es obvio que esa carga la terminará pagando el consumidor final, pues según representantes del sector refresquero ello provocará que el precio suba entre 15 y 20 por ciento.

Con este impuesto el gobierno federal asegura que captaría unos 12 mil 455 millones de pesos y con ello "se busca combatir la obesidad, particularmente entre los menores de edad", sin embargo hay que preguntarnos ¿en cuánto tiempo se verán los resultados? porque también cabe la posibilidad (y así nos lo ha enseñado la historia) que este objetivo no se logre y que el impuesto continúe. Basta con recordar el impuesto por tenencia vehicular, mismo que sirvió para financiar los juegos olímpicos de 1968, los cuales duraron escasas tres semanas pero el gravamen siguió cobrándose por décadas. Uno más es el impuesto al tabaco, donde según estadísticas oficiales México gastó en 2008, 75 mil 200 millones en atender diversos padecimientos médicos asociados al tabaquismo, entonces en 2011 fue aprobado su aumento para captar más dinero que supuestamente iba ser utilizado combatir enfermedades ocasionadas por fumar; la gran pregunta es ¿se ha logrado el objetivo? ¿se ha estado usando el dinero recaudado para el fin que nos prometieron?

Coca Cola podría ser la más golpeada

Coca Cola es la compañía de refrescos en más importante en México, pues comercializa más de 60 marcas de bebidas no alcohólicas y calificó dicho impuesto como “discriminatorio e incompatible con una buena política fiscal”.

La cámara azucarera de México asegura dos cosas: que este impuesto hará que los consumidores busquen otras alternativas menos saludables y que afectará a los más pobres, porque son los que consumen más refrescos.

En este sentido, lo más fácil para muchos es pensar que la gente pobre de las zonas urbanas es sinónimo de falta de educación y que por ello consume refrescos, pero no hay que perder de vista que somos un país donde un litro de leche cuesta más de 14 pesos y un litro de Coca Cola costaba 11 pesos antes del impuesto aprobado, y ello explica, al menos en parte, por qué el refresco se encuentra en la dieta básica de muchas personas pobres, que en este país son 53 millones.

El refresco llega a donde el agua potable no

Hay un sector de la población que de verdad sufrirá este impuesto y se trata de aquellas poblaciones alejadas de la urbanidad que no reciben suministro estable de agua potable, pero que sí tienen cerca una tienda a la cual sí llega el camión repartidor de refrescos y jugos. Muchos mexicanos no consumen bebidas azucaradas por gusto sino por necesidad, pues no pueden beber agua por la simple y sencilla razón de que administraciones van y vienen pero los servidores públicos no la han llevado hasta su entorno inmediato.

Y ahora nos podemos responder “pues que compren agua embotellada”, lo cual tiene su parte de razón, pero hacerlo también representaría una gran carga anual para el gasto familiar; además, diversos estudios de la Procuraduría Federal del Consumidor realizados desde 2007 han documentado que más de 80% de las diferentes marcas de agua embotellada que se venden en México no cumplen con las normas de calidad establecidas.

Una investigación que realizó la Comisión Nacional del Agua en 2006 reconoció que el agua de México “está muy contaminada” y esta es su radiografía: 27% de las aguas superficiales tenían calidad satisfactoria (es decir que se puede utilizar para cualquier fin), 49% está poco contaminada (restringe su uso a ciertas actividades) y 24% estaba contaminada o muy contaminada y ello volvía muy difícil su uso. Lo peor del caso es que no se ve que esta tendencia haya bajado desde ese año, aquí otros datos que lo avalan:

  • Cada año se mandan al drenaje 4,4 millones de toneladas de materia orgánica generada por industrias químicas, petrolera, hierro, acero, celulosa, textil, alimenticia y agropecuaria.
  • Hay lagos muy contaminados y que además están bajando su nivel, lo cual pone en riesgo el abasto entre la población.
  • Hay investigadores que afirman que el 95% de los ríos mexicanos están muertos debido a su grado de contaminación.
  • Como dato adicional tenemos que la ONU estima que para 2030, 40% de la humanidad sufrirá escasez de agua, a raíz de una demanda que crecerá en 40 por ciento en relación con la actual.

Las cifras dan la razón

En 2010, la Semarnat aseguró que el porcentaje de viviendas con disponibilidad de agua fue de casi 89%, lo que representa más de 74 millones de personas; el resto (más de 40 millones) se abastecían de agua entubada fuera de la vivienda pero dentro del terreno que habitan, o bien de pozos, ríos, arroyos, de la llave pública y hasta de otra vivienda.

Debido al crecimiento de la población, la disponibilidad de agua ha disminuido considerablemente, pues mientras que en 1910 a cada mexicano le tocaban 31 mil m3, para 2010 esa cantidad bajó a 4 mil 230 m3 anuales por habitante.

Las tienditas de la esquina sufrirán el nuevo impuesto

Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, hasta abril de este año se tenían contabilizadas más de 900 mil tiendas de abarrotes, en las cuales compran unos cinco millones de mexicanos. En las comunidades que no son urbanas, dichas tiendas operan como una especie de “banca social” que otorga crédito a sus clientes, y ahí el refresco juega un papel importante porque al igual que el cigarro son considerados productos “gancho” porque propician la venta de otros artículos que pueden llegar a representar hasta 50% de los ingresos totales según dicha organización; además también se asegura que los refrescos llegan a ser hasta la cuarta parte de las ventas totales de la tienda o miscelánea.

De acuerdo con un estudio realizado en 2011 por los comerciantes minoristas, por cada peso que ingresa a las tienditas, 25 centavos provienen del refresco y/o del cigarro, es decir que esta alza a los refrescos (como la sucedida con la de los cigarros en 2011) podría afectar seriamente sus ingresos. Solo que en el caso de los cigarros lo que aminoró el problema fue que la Secretaría de Salud derogó el artículo que prohibía la venta de cigarros sueltos.

Big Cola mexico

Por último: la experiencia internacional ha demostrado que cuando se aumenta el precio de los refrescos el consumidor no deja de comprarlos, más bien migra a otras marcas más económicas. Si eso pasara en México, quienes podrían verse beneficiados son empresas como Big Cola, Red Cola, entre otras y hasta podría darse el caso que aumentarán sus ventas. Por otro lado, Coca Cola ya tomó precauciones y desde hace unas semanas comenzó a hacer cambios al interior de las tiendas OXXO, mismas que ya recortaron sus espacios destinados al refresco previendo que sus ventas bajarán, además entre los empleados ya se maneja la versión que habrá recortes de personal.

En conclusión podríamos ver en unas semanas desempleo, el cual se sumaría a la recesión que estamos viviendo y además ya hay quienes consideran que estos nuevos impuestos provocarían que México dejara de estar de moda en el exterior; recordemos que en este año se habló mucho en el extranjero del término TIMBI (Turquía, India, México, Brasil e Indonesia) o el MIST (México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía) para referirse a los países económicamente atractivos.

  1. #3
    24/10/13 06:59

    Una vergüenza sin duda alguna. Cada vez es más triste como nos suben los impuestos.

    Saludos.

  2. #2
    24/10/13 02:47

    Es muy triste que se haya tenido que llegar a estos extremos. El Gobierno Mexicano no aprende...

    Un saludo y gracias por el post ;)

  3. #1
    24/10/13 02:34

    Buen aporte Misael, la verdad es que es triste como se aprovechan de los ciudadanos con el pretexto de la salud. Y más cuando muchos son de poblaciones con pocos recursos hídricos que sí o sí tienen que acabar comprando refrescos o similares (siendo más baratos incluso que el agua embotellada).

    Educación y concienciación es lo que hace falta para tener una vida sana, no prohibiciones o impuestos.

    Saludos.