¿Ya pasó el efecto del “mexican moment”?

¿Ya pasó el efecto del “mexican moment”?

Recientemente en la Onceava Convención Nacional de [email protected] de la Gente, realizada  en Quintana Roo, Rosario Marín, ex secretaria del Tesoro de Estados Unidos, aseguró que entre los inversionistas internacionales se mantiene el efecto del “mexican moment” y mencionó que “México aún tiene la oportunidad de colocarse entre las economías más importantes del mundo”.

Aseguró que con las reformas, “especialmente la energética” México envía la señal a inversionistas internacionales que está dispuesto a hacer negocios que beneficien a sus ciudadanos. En su opinión, el reto que ahora tiene nuestro país es implementar las leyes de dichas reformas.

Marín consideró que México tiene problemas y retos por vencer, pero es importante que construya una estructura energética que le ayude a competir en dos mercados: en el de América del Norte y en el de América del Sur… qué curioso ¿por qué la funcionaria jamás mencionó el mercado europeo? Bueno, quizás sea porque allá no les brillan tanto los ojos como a los norteamericanos que ya tienen los contratos y las maletas hechas para venir a hacer negocios energéticos.

El 2 de diciembre corrió la noticia que en el Parlamento Europeo ya no hablan del famoso 'mexican moment' debido a los hechos violentos de las últimas semanas, pues “la imagen del país está muy deteriorada”. Para la Unión Europea, México sigue siendo un socio comercial importante, pero al mismo tiempo también es considerado un país marcado por la debilidad de sus instituciones, corrupto, como un territorio de impunidad donde hay múltiples violaciones a las garantías individuales.

Algunos diputados de la zona euro han manifestado que para ellos hay dos Méxicos: uno donde la economía avanza beneficiando a la gente (habría que especificar a quienes favorece) y otro como “un lugar donde no se respetan los derechos humanos fundamentales, por ejemplo el derecho a la vida”, esto lo aseguró la comisión de Derechos Humanos de la Comunidad Europea.

Cuando el PRI regresó al poder tuvo una asamblea nacional, ahí hablaron de las propuestas del partido destinadas a “impulsar nuevas políticas públicas y decisiones legislativas con objeto de enfrentar los retos nacionales de gobernabilidad, crecimiento económico y desarrollo social”, este discurso rimbombante fue tomado por analistas y medios de comunicación internacionales lo que los motivó a mejorar su visión sobre el futuro del país y ahí fue cuando lo bautizaron como el “Mexican Moment”(MEMO); luego Peña Nieto usó estos argumentos como herramienta mercadológica para relanzar a México y fortalecer nuestra imagen internacional con la meta de recuperar y hacer crecer el prestigio que como país habíamos tenido en política exterior durante sexenios anteriores al PAN (recordemos que con Acción Nacional este prestigio decayó notablemente).

¿Sigue o no el “mexican moment”?

Si consideramos que el Banco de México (Banxico) ya hizo un balance de riesgos y luego de un análisis confirma que la inseguridad pública ya ensombreció el panorama económico, podemos decir que o el “mexican moment” ya pasó o está en vías de pasar esa euforia internacional que se tenía sobre nuestro país. Diversos analistas que trabajan con el Banco Central advierten que la inseguridad es ya “el principal factor que puede frenar el crecimiento en los próximos meses”, es decir para 2015, sumándose a que las expectativas de nuestro crecimiento por parte de la OCDE han bajado, el dólar lo tenemos caro y también ha caído el precio de nuestro petróleo.

Durante septiembre y octubre la violencia subió en algunos estados, y en ellos se detectó la infiltración del crimen organizado las instituciones locales. En otros, como Michoacán por ejemplo, la ingobernabilidad que se vive detonó el surgimiento de grupos comunitarios de autodefensa, es decir, la ciudadanía patrulla y se protege a sí misma porque la policía ya es incapaz de hacerlo.

Cabe aclarar que los agentes económicos no han reaccionado negativamente ante los hechos de violencia de los casos Tlatlaya y Ayotzinapa, los cuales han detonado múltiples protestas ciudadanas pacíficas en México y en el extranjero; pese a ello, internacionalmente México ha mantenido su atractivo como destino de inversión y los indicadores de riesgo país se han conservado estables lo cual no pone en duda que no la estamos pasando mal en lo macro, pero estamos comenzando a ser vistos con cierto desencanto.

“Los mexicanos nunca se creyeron en el ‘mexican moment’ de Peña”

A pesar de que las reformas fueron rápidamente aprobadas en el congreso y que con ellas alcanzó para convencer a la comunidad internacional, estas “nunca tuvieron el mismo eco en México”, así lo dice el periódico inglés The Guardian.

Para este medio británico, la falta de gobernabilidad en varios estados es lo que ha generado la inseguridad y el gobierno de Peña ha quedado rebasado en su tratamiento del control de daños por estos asuntos. Así las cosas, luego que Peña era elogiado por la prensa una semana antes del caso de los 43 normalistas desaparecidos, ahora el discurso es otro, al grado que Washington, el  Parlamento Europeo y el Alto Comisionado de la ONU para los derechos  humanos ya han manifestado su preocupación por la falta de garantías en seguridad y procuración de justicia que se viven en México.

La última postura de The Guardian sobre México es esta: “el mayor reto de Peña  Nieto es justificar el fracaso de su gobierno para encontrar a  los 43 estudiantes y cada vez que promete justicia compromete la estabilidad de su futuro”.

Se ve difícil que el actual gobierno haga una autocrítica, tampoco se le está diciendo que pida perdón de rodillas, aunque muchos sectores sociales sí quisieran ver eso. La realidad es que el presidente no va a renunciar, tal vez haga cambios en su gabinete, pero por personas muy cercanas a él, así gobernó cuando era la cabeza del Estado de México y no se ve que vaya a cambiar esa forma de trabajar. Lo negativo es el deterioro social que vivimos y el endurecimiento y radicalización de las posturas de un lado y otro, ello podría prolongarse al final del sexenio con su respectivo agotamiento en uno y otro bando: sociedad y gobierno, quedando en medio la economía, la seguridad pública y el debilitamiento en la credibilidad de las instituciones.

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