¿Por qué sí estuvo bien prohibir la venta de quesos?

¿Por qué sí estuvo bien prohibir la venta de quesos?

El asunto de que la Secretaría de Economía prohibió la venta de algunas marcas de quesos y yogures por lo que calificó como “engañar a los mexicanos” por diversas anomalías usadas para su elaboración levantó mucha polémica y descontento, tanto entre la población como entre las empresas involucradas, incluso algunos dicen que esto “no debió hacerse” en épocas de incertidumbre económica por la pandemia, sin embargo, más allá de las rápidas reacciones motivadas por el enfado debemos analizar si la prohibición fue ilegal, si en verdad se cometió un abuso hacia las empresas involucradas o más bien ellas fueron omisas o hasta atropellaron algunos de los derechos de los consumidores.

quesos prohibidos por profeco

Recordemos las marcas y empresas a las cuales se les prohibió comercializar sus productos por incumplir con diversas Normas Oficiales Mexicanas (NOM), como la NOM-223-SCFI/SAGARPA-2018 (para quesos), la NOM-002-SCFI-2011 (la que indica el contenido neto tolerancias y métodos de verificación) y a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 (la que indica las especificaciones que debe llevar el etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas pre envasados, información comercial y sanitaria):

 

  • Fud, queso panela de 400 gramos.
  • Fud, queso panela en rebanadas cuadradas de 300 gramos.
  • Fud Cuida-t+, queso tipo manchego rebanado de 140 gramos.
  • Nochebuena importado, queso tipo manchego de 400 gramos.
  • Precissimo, queso tipo americano de 140 gramos.
  • Aurrera, imitación queso tipo manchego molletero de  200 gramos
  • Burr, imitación queso tipo americano de 302 gramos.
  • Selecto Brand, singles tipo manchego con contenido neto de 140 gramos.
  • Cremería Covadonga, tipo manchego La Mancha en rebanadas de 400 gramos.
  • Frankly, imitación queso tipo manchego a granel.
  • Galbani, mezcla de quesos rallados, frescos y maduros de 170 gramos.
  • Lala queso tipo manchego deslactosado rebanado de 400 gramos.
  • Philadelphia, queso tipo americano reducido en grasa o Queso fundido tipo americano.
  • Portales, queso manchego de 300 gramos, ya que tiene un contenido neto 3.51 % menor al declarado en la etiqueta y en su etiqueta no declara el porcentaje mínimo de proteína, grasa y máximo de humedad como lo pide la Norma.
  • Zwan, queso panela contenido neto de 400 gramos.
  • Zwan Premium, queso manchego de 400 gramos.
  • Walter, queso tipo manchego contenido neto 400 gramos.
  • Caperucita, queso tipo manchego deslactosado reducido en grasa de 400 gramos
  • Caperucita, queso tipo manchego bajo en lactosa, reducido en grasa de 400 gramos.
  • Sargento, queso parmesano rallado de 141 gramos

 

Yogures:

  • Danone BeneGastro, yogurt natural de 240 gramos.
  • Danone natural, yogurt para beber natural de 220 gramos.

 

Algunas de estas marcas no cumplieron con elementos “tan mínimos” como decir que son productos elaborados con 100% de leche cuando no es así, no indicar el porcentaje de los ingredientes, tener imprecisiones en el etiquetado o anunciarse como productos reducidos en grasa sin tener sustento; pero hubo algunos que sí cometieron faltas graves como el Yogurt para beber Danone Natural al cual Profeco le hizo un análisis y encontró que estaba hecho con 1.64% de proteína, cuando la NOM exige un mínimo de 3.1% para ser considerado yogurt.

 

No olvidemos que el viernes 16 de octubre las siguientes marcas lograron un acuerdo con Profeco para regresar a la venta sus productos: Lala, Covadonga, Zwan, Caperucita y Fud (de las empresas Sigma y Qualtia).

¿Por qué sí estuvo bien sancionar a estas grandes empresas?

Cuando hablamos de regulaciones para la fabricación de alimentos no hay que darle tantas vueltas y el asunto es muy, muy simple: se analiza si se están cumpliendo o no las leyes, pues hacerlo a medias es lo mismo que no acatar al 100% los reglamentos establecidos y ello implicaría no cubrir una parte de los requisitos de operación del país donde se quiere hacer negocio.

 

Justamente por el punto anterior es que los dueños y/o ejecutivos de las empresas a las cuales se les prohibió comercializar los productos en cuestión no pueden decirse “sorprendidos”, pues quienes nos dedicamos a asesorar emprendedores y además somos dueños de empresas (grandes o pequeñas) sabemos que antes de construirlas debemos hacer un plan de negocios  en el cual, entre otras cosas, contemplamos las leyes locales y federales que tenemos que cumplir para poder abrir y mantener operaciones en la zona donde pretendemos.

 

Las leyes para la fabricación de alimentos se cumplen desde un inicio para obtener los permisos de apertura y en todo momento, si alguna vez dejamos de acatarlas y esto sale a la luz durante una inspección o prueba de laboratorio justamente corremos el riesgo de que la autoridad nos clausure, nos multe o nos suspenda la comercialización, además que éticamente es una falta y (efectivamente) un engaño hacia el consumidor.

 

En mi caso comercializo agua para consumo humano y por mi actividad estoy obligado a cumplir sólo con una NOM, sin embargo decidí desarrollar procesos para cumplir con dos más (tres en total) y así ofrecer mayor calidad y confianza a mis clientes sobre el producto que les ofrezco. Regularmente tengo visitas por parte de autoridades sanitarias quienes verifican que mi empresa cumpla con las Normas Oficiales Mexicanas, obvio si falto a la norma me clausuran y/o no me entregan los documentos anuales que avalan que cumplo con las requerimientos para poder operar y vender, entonces si los micro y pequeños empresarios estamos obligados a acatar las Normas Oficiales Mexicanas en todo momento ¿por qué no deberían cumplir con ellas también las medianas y grandes empresas? la ley no hace distinciones entre grandes y pequeños, sólo dice que todos estamos obligados a elaborar un producto de una forma estandarizada, además ello es la base para un suelo parejo y una competencia justa entre empresas.

 

En México constantemente nos quejamos de que no cumplimos las leyes, básicamente ello hace que las cosas no funcionan como deberían y genera problemas. Alabamos lo que hace el primer mundo como la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) en Estados Unidos o la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) pero ¿aquí no estamos dispuestos a respaldar a nuestras autoridades o aceptar que sancionen a las empresas por un beneficio a la población? No debemos quejarnos o calificar como negativo que una autoridad en México haga su trabajo y sancione lo que debe sancionar, por ello estuvo bien la prohibición a estas empresas que vendían quesos y yogures, pues nos manda un mensaje a todos para que cumplamos las leyes sin importar si somos micro o grandes empresarios, si todos cumplimos generamos competencia leal y beneficiamos al consumidor mexicano que íntegramente paga por un producto o servicio que debe ser de calidad y apegado a las normas de operación establecidas por nuestro país.

 

 

 

¡Sé el primero en comentar!