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Sin rumbo fijo

EDITOR's CHOICE
Uno de los dichos menos afortunados y más irónicos que existen en el idioma inglés es: “may you live in interesting times”, aludiendo a que los tiempos de paz y bonanza son mejores que aquellos que se tornan «interesantes», pues éstos están inmersos de intranquilidad y estruendo. Lo cierto es que estos últimos son solo «interesantes», ni buenos ni malos, simplemente tiempos de retos.

Hoy, los inversionistas deambulan en un panorama de total incertidumbre que descansa particularmente en un evento: la invasión rusa a Ucrania.

Si bien la alta inflación, las tasas de interés (en niveles históricamente bajos) y la pandemia de COVID-19 son variables que siguen contemplándose dentro del balance de riesgos, la guerra es, por mucho, el principal riesgo, dados sus alcances y consecuencias incalculables, razón por la cual, los riesgos anteriormente mencionados terminarán acentuándose aún más con mayores disrupciones en las cadenas de suministro (ahora por limitaciones en el comercio exterior), enormes retos en la conducción de la política monetaria (ante claros indicios de estanflación) y la probabilidad de que surjan nuevas olas y variantes más letales de COVID-19 (por ejemplo, en la Unión Europea tras 4 semanas consecutivas de reducción de los contagios, en la última semana se registró un crecimiento del orden de 22.2%).

En lo que va del año, el S&P 500 acumula una caída de 12.44%, significando un ajuste de 12.99% desde su máximo histórico. Ante un panorama como el que impera, es de esperarse que los inversionistas privilegien su enfoque en el riesgo en lugar de la gestión de su portafolio, conllevándoles a tomar malas decisiones en el momento equivocado.

Ahora bien, ¿cuál podría ser la mejor gestión de nuestra estrategia de inversión en un mercado tan incierto?


Antes que otra cosa, identifiquemos hacia dónde se dirige el mercado. Independientemente de la caída acumulada anual de doble dígito, el S&P 500 no ha caído en bear market, hecho que se fundamenta por dos cosas: el ajuste registrado desde su último máximo, como mencioné anteriormente, es del orden de 12.99% y no del 20% que caracteriza al mercado bajista, y, su tendencia primaria es alcista (Gráfica 1).

En conclusión, el S&P 500 se encuentra en una fase de corrección que se manifiesta en su tendencia secundaria.


No obstante lo anterior, toda corrección como todo mercado bajista destaca por registrar niveles de volatilidad más altos en comparación con los mercados alcistas. 

Desde que comenzó marzo, el Índice VIX, coloquialmente conocido como el índice del miedo, oscila por encima de los 30 puntos, umbral que tocó cuando se suscitaron las crisis del COVID-19 en 2020, inmobiliaria en 2008 o la tecnológica en 2001 (Gráfica 2).


Desde 1990, la volatilidad realizada promedio anualizada del S&P 500 fue de 14.7%. Durante los mercados bajistas de 2000 y 2008, promedió 23.9%. En los periodos restantes promedió 13.2%.

Tres cuartas partes de las lecturas diarias de volatilidad realizada en un mercado alcista son del 16% o menos. A su vez, el 70% de las lecturas diarias de volatilidad realizada en un mercado bajista son del 16% o más. Casi un tercio de las lecturas del mercado bajista están por encima del 28% (Gráfica 3).


No hay duda de que estamos viviendo tiempos muy interesantes en la Bolsa, pero ciertamente son los periodos de alta volatilidad cuando se registran las mayores pérdidas, pero también las mayores ganancias (Gráfica 4).


Dado el amplio margen de ganancia o pérdida al que nos encontramos expuestos en este momento, no está de más recordar que en términos relativos las ganancias y las pérdidas no son comparables (Tabla 1).

Es por ello por lo que resulta imprescindible mantener nuestra mente fría cuando invertimos, evitando la codicia en los mercados alcistas y el miedo en los mercados bajistas, cuestión que lograremos teniendo claro cuánto podríamos perder y cuánto podríamos ganar, en términos técnicos, conocer el binomio riesgo – beneficio.


El S&P 500 de seguir corrigiendo las próximas dos semanas, apuntaría un trimestre bajista. Lo cierto es que las correcciones y los mercados bajistas son oportunidades de compra.  

Tras los peores trimestres, desde 1926, la Bolsa ha redituado en promedio 25.6% un año después, 37.9% tres años después y 91.3% 5 años después (Tabla 2).

En este punto es importante mencionar que los movimientos del mercado no se pueden predecir, y que, la historia no siempre se repite, por lo que, en ningún momento debemos basar nuestra decisión de inversión en datos históricos; sin embargo, la evidencia nos permite ver que el mercado consecuentemente se recupera de una tendencia bajista.

Dicho lo anterior, esta semana será clave para el porvenir de la Bolsa, mañana y el jueves se espera que la FED realice su primera subida de tasas de interés tras dos años consecutivos de relajamiento monetario. El mercado está descontando un ajuste de 25 puntos base; no obstante, no descartemos la posibilidad de que sean 50 puntos base, algo que, en mi opinión, no se ha descontado del todo.

Por otro lado, la guerra de Ucrania supone un riesgo geopolítico, el cual es un riesgo sistemático (no diversificable), y que, como se expuso en este análisis, es el punto de quiebre del actual balance de riesgos, por lo que debemos actuar con prudencia y cautela.  

Para finalizar, recuerde que hay ocasiones en las que no hacer nada podría ser la mejor estrategia.

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