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Vístanme despacio que tengo prisa

Una de las cosas que más he disfrutado y agradecido en el curso de mi desarrollo profesional es la oportunidad brindada para compartir mi sapiencia; dentro y fuera de las aulas, online y offline, a jóvenes y no tan jóvenes, expertos y no tan expertos, en general, a todo aquel que me permita enseñarle finanzas, permitiéndome satisfacer uno de los vértices de mi filosofía de vida: el conocimiento sirve de muy poco si no se comparte.

Dentro de esta experiencia, un fenómeno que he notado, en especial cuando el remitente es la generación Z, es un sentimiento generalizado de duda e incertidumbre, pero a la vez de aliento y convencimiento. Aliento, porque, en efecto, dejan saber su genuino interés por aprender finanzas, y, convencimiento, porque, para bien o para mal, las nuevas generaciones (en la cual estoy incluido) no percibiremos una pensión, y, por lo tanto, nuestro porvenir financiero depende exclusivamente de nosotros.

Dicho esto, resulta vital hacer las cosas bien desde el principio, pues cada día y cada centavo bien aprovechado harán la diferencia.  

Pensando en ello, aprovecharé esta entrada para responder algunas de las preguntas más populares que me han hecho: ¿trading o inversión?, ¿inversión activa o pasiva? y la más común ¿cómo saber que ya estoy listo para invertir?


Me atrevería a decir que el trading es el principal gancho por el que las personas, en particular los adolescentes y adultos jóvenes, se inician en las finanzas, pero también la principal causa de bancarrota de quien participa en el mercado, debido a la divulgación y publicidad, mayormente informal, que se la ha dado, razón por la cual, se ha «satanizado», principalmente por los inversionistas de antaño.

La realidad es que el trading como cualquier otra cosa, no es bueno ni malo, es simplemente un medio. Lo bueno o lo malo recae en quien lo practica.

Entonces, si lo que se quiere es vivir una experiencia grata y amena con el trading, primeramente, deben ser definidos los objetivos financieros.

Si la meta descansa sobre una periodicidad de largo plazo, como la construcción de un patrimonio o el retiro mismo, es inconveniente tradear activos financieros, en su lugar, lo más idóneo es establecer un plan de inversión. Por el contrario, si lo que se pretende es crear una nueva fuente de ingresos aprovechando los movimientos del mercado, sí lo es.

En ese sentido, también es importante delimitar qué tipos y clases de instrumentos financieros y/o activos financieros o no financieros son susceptibles de operar en una estrategia de trading. No es lo mismo comprar acciones que opciones financieras, y tampoco lo es adquirir un título de valor que uno de crecimiento.

En concreto, ¿hacer trading o invertir? Ambas, pues todos, independientemente de nuestro perfil de inversionista, tenemos planes tanto a corto como largo plazo.


Estoy consciente que dos de las cualidades básicas que debe tener cualquier inversionista es la confianza y la seguridad; no obstante, nunca hay que abusar de ellas.

Partiendo de lo anterior, sin afán de menoscabar ningún estilo de inversión, hay evidencia que muestra que los inversionistas activos sobreestiman sus posibilidades de batir al mercado, la cual, si bien puede estar explicada sobre una base sólida y consistente de récords de ganancias, podría ser mera suerte.

Ahora bien, hablando de las diferencias operativas entre la gestión activa y la gestión pasiva, la primera, independientemente que sea o no usted el responsable, para ser eficiente no sólo requiere de más tiempo, sino también más recursos monetarios, pues además del capital inicial, deberá estar al tanto de todo lo que sucede en el mercado, leyendo noticias, presenciando eventos e interpretando data de toda índole, pero de diferente relevancia, lo cual, de no identificarlo con prontitud, podría resultar en una mala selección de activos, conllevándole a incurrir en costos tan altos, tanto en comisiones por operación como en tecnología, que podrían superar sus retornos de doble o triple dígito.

No olvide que cuán más bajos sean sus costos, más dinero mantendrá en sus bolsillos. Cuánto más altos sean sus costos, más dinero mantendrá en los bolsillos, pero de su asesor. Eso podría ser el diferenciador entre disfrutar de una jubilación tranquila y cómoda a una con preocupación y sosiego.


Sin importar los títulos y la experiencia que se tenga, la realidad es que jamás se terminará de aprender, por el contrario, entre más experto se haga, más dudas tendrá.

Por lo tanto, le puedo asegurar que nunca recibirá una señal que le indique que cuenta con las habilidades para ser un inversionista exitoso. A su vez, usted debe ser esa señal, ¿cómo?

Aprenda y domine los conceptos básicos, comprenda los ciclos de mercado, razone los números, pero sobre todo conózcase a sí mismo

Sin prisa, pero sin descanso, el resto ya vendrá con el tiempo.

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