¿Una transición energética a cualquier costo?: el caso del litio

El litio es un metal alcalino color blanco-plateado, un conductor que permite la reversalidad de electrones, lo que genera su carga y descarga, siendo clave para la fabricación de diversos insumos como las baterías, electrodomésticos, autos inteligentes, etc. Además este metal es recargable, lo que otorga la posibilidad de usarlo múltiples veces. La importancia de este metal, de manera más sencilla, radica en la revolución de las energías limpias, el metal es utilizado en paneles solares, teléfonos solares, equipos electrónicos, coches eléctricos, etc. Lo que representa un impulso para generar un mundo más limpio, por lo que multinacionales y naciones buscan su obtención para su explotación y comercialización.

La transición energética como objetivo de un planeta más limpio requerirá de una alta demanda de minerales lo que generaría un nuevo ciclo de sobre explotación minera, con consecuencias ambientales negativas.

Es cuando, se abren oportunidades de negocio en el marco de generar un planeta verde, en la que países como Argentina y Chile, que juntos, poseen cerca del 87% de las reservas mundiales del metal, parten con ventaja para la capitalización de un mercado en crecimiento. El contexto internacional, según el Centro Gilberto Bosques, es que “(…) la explotación del litio parece ser la respuesta a muchos de los desafíos económicos y medioambientales del planeta, sin embargo, deben considerarse todas y cada una de las implicaciones que la explotación únicamente mercantilista de este recurso representa para los países y sus poblaciones”.

Es necesario plantearse si la transición energética debe llevarse a cabo a cualquier costo, ya que una sobreexplotación no solo tendría consecuencias negativas en América Latina, sino en todo el mundo. Es necesario una política pública estable y constante en cada uno de los países relacionados con el metal, ya que existe disparidad en todo el mundo, por poner un ejemplo: en Bolivia, se busca darle un valor agregado a través de su industrialización y no solo en su extracción, en Chile y Argentina, se delegó esta actividad a empresas exteriores, en Australia, existe una política pública de aprovechamiento y explotación, en Alemania, se estableció una política de independencia respecto a la importación del metal.

Estudiante de derecho
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