TheRebuzner

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TheRebuzner 14/08/21 17:11
Ha comentado en el artículo ¿Se os cae la BABA?
Comparto con Theveritas su escepticismo. Hace tiempo comenté mi opinión sobre los riesgos que tiene invertir al otro lado del bloque geopolítico. Creo que quien decida hacerlo ha de tener presente que está exponiendo a su capital a riesgos que van más allá de la lógica económica. En un escenario de tensión geopolítica no hay PER que valga.  Analizar financieramente estas inversiones sin ponderar lo político es apostar en un juego en el que se desconocen las probabilidades a favor y en contra. Tan absurdo como analizar las constantes vitales de un enfermo usando las reglas del fútbol. Si tu capital es sorprendido en la línea de fuego, está condenado. Así de duro. Edward Luttwak, en The Rise of China vs The Logic of Strategy (posiblemente su peor libro), aboga por una estrategia norteamericana de contención geoeconómica para frenar el crecimiento de China. Algo parecido a la contención de Kennan para frenar la expansión del comunismo durante la Guerra Fría. En un escenario de confrontación económica entre dos potencias como el que pinta Luttwak, el arte de la estrategia reside en cómo escalar y deescalar la tensión para limitar o congelar las capacidad de respuesta del rival y, con ello, reducir sus opciones estratégicas (On Escalation de Herman Kahn - este libro sí es bueno). Y aquí viene la parte interesante para los inversores en China a través de VIEs: en mi opinión tienen que pensar en lo frágil que es esa entelequia jurídica en un escenario de escalada de tensiones entre China y EEUU. Personalmente creo que es un vehículo fácilmente aniquilable, hasta el punto que un inversor pueda perder todo su capital de la noche a la mañana, casi sin aviso previo y, desde luego, sin capacidad de reacción. En otras palabras, al igual que Theveritas, creo que invertir en empresas del enemigo geopolítico de Occidente expone al inversor a un riesgo político, imposible de anticipar y para el que no hay protección financiera que valga (ni PER, ni growth, ni Munger, ni leches). Además, si articula su inversión con un VIE, lo está haciendo con un vehículo que en plena escalada de tensión geoeconómica es altamente vulnerable. El punto ciego del análisis estaría justo encima de los órganos vitales de la inversión. Sin embargo, la probabilidad está del lado del osado inversor que decida dar el salto hacia China. Aquí es donde no comparto la opinión de Theveritas o, al menos, la matizaría. El 99% del tiempo el riesgo político no se materializará, ni aniquilará el capital del inversor. Por tanto, durante la mayor parte del tiempo la lógica económica/financiera aplicará - más o menos, pues a nadie en el mercado se le escapa las particularidades de un VIE ni las posibles tensiones entre potencias -. Las crisis se irán superando y, en un bull market, ganará quien compre las caídas. Así será, hasta que un día la música deje de sonar y no haya sillas para nadie. Pero eso ocurrirá sólo el 1% del tiempo y, por el camino, muchos se habrán forrado. La pregunta es: ¿quiero que mi capital - o una parte - esté metido en el juego de la patata caliente? ¿Puedo permitirme que la música deje de sonar con esa parte de mi capital? Si la música deja de sonar entre China y EEUU (o entre Oriente y Occidente) ¿el resto de mi capital está seguro o me permitiría compensar las pérdidas de mis inversiones en China? Como estoy globalmente expuesto a esas tensiones ¿qué más dará tener un poquito de droga dura adicional en la cartera? Son muchas las preguntas posibles. Cada inversor tendrá su propia respuesta y cada respuesta merece ser escuchada. Pero si en el mercado hay que ser siempre un poco cínico, creo que en el este caso hay que serlo al máximo. Usar citas siempre me pareció pedante, pero en cuestiones geopolíticas hay una de Lord Palmerston que me parece muy ilustrativa: "We have no eternal allies, and we have no perpetual enemies. Our interests are eternal and perpetual, and those interests it is our duty to follow." En cuestiones políticas el cambio es permanente: ninguna disposición es estática, cualquier pauta es temporal y se encuentra en constante estado de evolución. Es lo que Sun Tzu llamó el Shi. Cuando decidimos invertir en el otro bloque, incluso cuando decidimos no hacerlo, es prudente recordar este concepto que nos revuelva cuando estemos tentados a asumir que lo visto en el pasado reciente es lo que veremos en el futuro inmediato. Gracias Theveritas por abrir la puerta a debates siempre tan interesantes.  
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TheRebuzner 27/05/21 07:37
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TheRebuzner 13/02/21 06:23
Ha comentado en el artículo Repensando el Value con Rentamarkets Narval
Hola Fernando, has hecho una gran pregunta. Para responderla en su globalidad habría que tratar temas como la estructura de cartera, la concentración individual y la metodología de rebalanceo y rotación. Todo ello tiene que ser coherente con la estrategia de inversión y, por tanto, con los objetivos particulares de cada uno. Es un tema demasiado amplio, así que permite que me centre en la concentración pues, de todos los elementos, es el más cercano a tu pregunta. El nivel de concentración de una cartera es la consecuencia de tres aspectos: el objetivo de retorno de un inversor, su expectativa de riesgo y su ratio de acierto -Joaquim, en su comentario, ya dejó caer que por ahí tendrían que ir los tiros. Elegir el grado de concentración de la cartera es un dilema porque, como toda decisión estratégica relevante, lleva consigo un sistema de contrapesos por el que fortalecer un aspecto implica debilitar otro. Así que no hay una decisión universal correcta sobre esta cuestión, sino que cada inversor debe encontrar el punto de equilibrio que consiga la mayor coherencia con su estrategia de inversión.Narval tiene una estructura de cartera con un nivel de concentración moderado, como consecuencia de sus objetivos estratégicos: por la parte de la rentabilidad, obtener buenos retornos absolutos en periodos de subidas (primer objetivo) y ser más resistentes en los años de bajadas (segundo objetivo); por la parte del riesgo, que ninguna pérdida individual pueda lastrar significativamente al conjunto de la cartera (tercer objetivo). El mecanismo de contrapesos está claro: si incrementamos la concentración podríamos maximizar el primer objetivo, pero a costa de los otros dos. Por otro lado, si reducimos la concentración podríamos potenciar los dos últimos objetivos, pero a costa del primero. Se trata de una cuestión de equilibrios y, en el caso de Narval, tener posiciones con pesos medios del 2%-3% nos parece el más adecuado teniendo en cuenta nuestros objetivos estratégicos.Dicho esto, hay que tener una cierta flexibilidad a la hora de gestionar una cartera de acciones porque éstas fluctúan. Para beneficiarnos del crecimiento compuesto, como apuntas, es necesario dejar correr los beneficios. Si dos o tres posiciones suben mucho más que el resto y llegan a los pesos del 6% que señalas, hay que analizar si son negocios fundamentalmente correlacionados o no. Si no lo son, por debajo de ese nivel cumpliríamos con los objetivos estratégicos del fondo, pero por encima no. Si son empresas del mismo sector -o si en la matriz de gestión de Narval están en la misma categoría-, recortaríamos los pesos por considerarlos una única fuente de riesgo. La reinversión del capital deberá respetar, a su vez, los límites marcados por los objetivos estratégicos del fondo. Así es como gestionamos Narval y esa es su lógica. Entiendo el atractivo de pensar en el crecimiento compuesto de Amazon o Apple y lo bonito que es dejar que los precios multipliquen por diez o veinte veces el capital. Destacaría cuatro aspectos: primero, la existencia de empresas estelares no puede configurar la estructura de la cartera (la excepción no se puede tratar como la norma). Deben tener su hueco pero reconociendo su naturaleza (y frecuencia) excepcional; segundo, si un inversor asume que todas sus empresas serán Amazon, lo óptimo sería concentrar todo su capital en un reducido número de empresas estelares, pero esto incrementaría sensiblemente el riesgo de la cartera si una de ellas resultase un fiasco (la ratio de acierto, como comenté al principio, es un elemento importante a la hora de decidir cuánto concentrar); tercero, si la mayor parte de las empresas no son Amazon, no suele ser mala idea reducir un poco los pesos y hacer caja después de un periodo de fuerte apreciación (empresas diferentes se gestionan de manera diferente); cuarto, a largo plazo no espero alcanzar mis objetivos de rentabilidad por dos o tres posiciones, sino por la aplicación de una estrategia. Con la estructura de cartera de Narval tenemos capacidad para obtener rentabilidades altas de empresas como Amazon o Apple, aunque primemos la robustez del conjunto sobre la apreciación individual. Evidentemente, si un inversor espera generar la mayor parte de su rentabilidad a largo plazo con dos o tres posiciones estelares, su estrategia será diferente a la mía. Es cuestión de preferencias y objetivos. Personalmente, creo que actualmente abundan las famosas bagger, cuando por definición deberían no abundar. He tratado de explicarte cómo gestionamos Narval sobre el tema que preguntas. No creo que haya una respuesta universal sobre la concentración de la cartera, sino que la clave está en mantener equilibrios entre la gestión y los objetivos estratégicos del inversor. A mi juicio, lo más importante en todo ese proceso, es entender el mecanismo de contrapesos existente y que, como en la mayor parte de decisiones estratégicas, elegir es rechazar. Como inversores estamos definidos tanto por lo que elegimos, como por lo que rechazamos. Hay que entender eso al diseñar cada estrategia de inversión. Fernando, macho, la próxima vez que vayas a hacer una pregunta tan compleja, pregunta antes disponibilidad temporal para responderla. :-P El primer trimestre del año tiene siempre un pico de trabajo para mí. Es el más ajetreado del año, así que disculpa la tardanza. Bromas aparte, que vengan muchas discusiones de estas. 
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TheRebuzner 08/02/21 08:16
Ha comentado en el artículo Repensando el Value con Rentamarkets Narval
Tener lectores inteligentes es bueno por la calidad de las preguntas que hacen y por la paciencia que demuestran esperando por las respuestas. :-) ¡Dame tiempo, Fernando! No contaba con que de este artículo iba a salir otro. 
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