Entre 2025-2026, el peso mexicano ha presentado diversas fluctuaciones, principalmente el proceso de apreciación frente el dólar en el presente año, a sabiendas de que durante ambos años existía una tasa de interés bastante atractiva en México, posicionando al dólar en $16.87 MXN por unidad; sin embargo, en las últimas semanas, el comportamiento de nuestra divisa se ha debilitado, pero ¿Qué provoca estos movimientos?
A continuación, les comparto un breve análisis de las principales variables que incentivan a la actual depreciación del peso mexicano.
Decisión de política monetaria de la FED vs Banxico (tasas de referencia):
El pasado 16 de septiembre, la FED optó por incrementar tu tasa de referencia en 25 puntos porcentuales, posicionándose en 3.75%- 4.00% debido a que la inflación de EUA se encuentra por encima del 2% aún (3.4% actualmente), mientras que, en México, Banxico optó por mantener su tasa en 6.5%, marcando una diferencia nominal de 2.625 puntos porcentuales.
Sin embargo, a pesar de que México conserva una tasa más alta frente a EUA, lo verdaderamente importante no es saber “¿Dónde está posicionada la tasa actualmente?” sino, “¿en dónde estará entre 6 y 12 meses?” y de acuerdo con las proyecciones, EUA para regular el nivel inflacionario se estima incrementará 25 puntos porcentuales su tasa referencial, mientras que en México se estima que comenzará la época de la baja de la tasa.
Notable cambio en el carry trade:
Basándonos en contexto anterior, este diferencial de tasas se ha comprimido con el paso de los años, con esta tendencia, para los inversionistas que realizan carry trade, México resulta menos atractivo.
El carry trade, es considerado una estrategia de inversión que consta en pedir/prestar en una moneda de menor rendimiento e invertir en otra con mayor rendimiento. Sabiendo esto, a la fecha el dólar sigue siendo considerado como un activo de refugio en medio de un entorno volátil, al momento tenemos 3 escenarios importantes juntos que amplifica el movimiento del tipo de cambio:
Crecimiento de la economía mexicana con menor ritmo de avance.
Es de gran importancia considerar esta variable, sobre todo por las señales mixtas que existen en el país, específicamente con un crecimiento moderado, con una contracción en el empleo formal en agosto del presente año y con una demanda interna que mantiene perdiendo tracción mensual. Considerando este escenario, el crecimiento económico a la baja puede impactar al tipo de cambio por dos caminos.
Un menor crecimiento conlleva a que sea menos atractivo invertir en el país y por ende hay una menos demanda relativa de pesos mexicanos (MXN).
Un menor crecimiento hace que crezca la probabilidad de que haya recortes en la tasa de referencia por BANXICO y como consecuencia, un menor diferencial de tasas.
Volatilidad en el petróleo y riesgo geopolítico:
Este factor, que es el que actualmente se transparenta como volatilidad en los mercados, tiene un muy importante impacto en el tipo de cambio, que se puede transparentar en los siguientes escenarios:
Es importante considerar que, un valor de petróleo alto puede llegar a favorecer a las cuentas externas de México.
Sin embargo, un shock en este commodity (materia prima) puede provocar un incremento en los niveles inflacionarios globales.
Un incremento inflacionario global constante puede mantener altas las tasas de EUA.
Y, como hemos comentado, una tasa alta de referencia de EUA favorece al dólar.
En conclusión, el panorama para el peso mexicano ha entrado en una fase de reconfiguración. La combinación de un diferencial de tasas más estrecho, el desarme del carry trade, la desaceleración de la actividad económica interna y el impacto de los choques geopolíticos en el petróleo explican por qué la divisa ha perdido el impulso que la llevó a niveles de $16.87 MXN. Hacia adelante, el comportamiento del tipo de cambio dependerá críticamente de qué tan rápido converjan las posturas de Banxico y la Fed, y de la capacidad de los mercados globales para absorber la volatilidad actual. Monitorizar estas variables será la clave para anticipar si estamos ante una corrección temporal o ante el inicio de un nuevo ciclo de depreciación sostenida.
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