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Todo con responsabilidad

Hablando de los conceptos financieros básicos, una de las palabras más temidas (y sin razón) por las personas es «deuda».


¿Quiere datos? Mientras que el número de contratos de tarjetas de débito ha registrado un crecimiento de 201.13% de 2009 al 2022, pasando de 53.1M a 159.9M, el número de contratos de tarjetas de crédito apenas lo ha hecho en el orden de 22.77%, desde 25.8M a 31.7M. En esa línea, bajo la misma base de comparación, la ponderación media de los contratos de tarjetas de débito con respecto a la población total es de 91.79%, en tanto, la de los contratos de tarjetas de crédito es de sólo 22.68% (Gráfica 1).

Esto nos develaría que alrededor de 93.3M de mexicanos se están privando de tener acceso a lo que, bien utilizada, es una de las herramientas más provechosas para la cartera.


Si usted es parte de la estadística, comencemos hablando de las razones por las que popularmente se ha mitificado a la tarjeta de crédito como un «problema»:

  • I. De forma equívoca y hasta casi inexplicable, hay personas que visualizan al dinero contenido en la tarjeta de crédito como propio, y más aún en los momentos que la línea de crédito aumenta, cuando en realidad se le debe dar su justo peso e importancia según sean nuestras necesidades; como una vía para obtener beneficios y un apalancamiento (desde la percepción del ahorrador) o bien, como puro apalancamiento (desde la percepción del deudor).

  • II. Antes de entrar al trasfondo, me permitiré desmitificar uno de los señalamientos en torno al pago mínimo, y es que, ciertamente, quien malamente (cabe mencionar) únicamente liquida éste, no incurre en automático a una baja de su score, pues, a final de cuentas, está pagando su deuda; sin embargo y ya ahondando en el punto, conforme pase el tiempo, el monto irá acrecentándose como consecuencia de los intereses ordinarios, y, por consiguiente, aumenta la probabilidad de ver perjudicado su estatus crediticio.

  • III. Independientemente de si se está manejando la tarjeta de crédito bajo la percepción ahorradora o totalera, lo ideal es no gastar el 100% de la línea de crédito, pues se corre el riesgo de sobrepasarse en algún momento, haciéndose acreedor al pago de un interés. Es importante recordar que uno de los factores que influyen en una buena calificación es, justamente, el porcentaje de utilización, aunado a que uno de los secretos mejor guardados para poder ver, precisamente, un incremento de la línea de crédito (además de solicitarlo) es limitarse a utilizar solamente el 30% de la línea de crédito.

  • IV. Cada situación es personal; no obstante, si no se es organizado, pero sobre todo si no se tiene experiencia en el uso de tarjetas de crédito, el contar con más de un plástico puede ser contraproducente, pues se podrían confundir las fechas de corte o ser merecedor al cobro de alguna comisión por incumplir alguna de las condiciones, tales como no realizar una compra por hasta un monto mínimo.

En conclusión, todo descansa en la carestía de una planeación y no del producto financiero.


Ahora bien, veamos los criterios que podría tomar en cuenta para elegir una tarjeta de crédito:

  • I. No es lo mismo una tarjeta de crédito bancaria que una departamental o una emitida por una Sociedad Financiera Popular (SOFIPO). Mientras que unas ofrecen descuentos o recompensas exclusivamente en un tipo de comercio, otras, incluso, brindan la posibilidad de intercambiar puntos por bienes y servicios, generalmente, de corte turístico, o también, algunas más se caracterizan por el otorgamiento modalidades de pago flexibles. Todo depende de usted.

  • II. Partiendo del punto anterior, se deberá seleccionar, de entre las opciones consideradas, aquella tarjeta cuyo Costo Anual Total (CAT) sea el más bajo.

  • III. ¿Es cliente asiduo de ciertos establecimientos o cadenas? ¿Le gustan los eventos musicales? ¿Sale a menudo de vacaciones? Además de, por defecto, construir un historial crediticio, podría ahorrarse dinero contratando la tarjeta correcta.

  • IV. Idealmente, se debe procurar que la primera tarjeta de crédito que se tenga en las manos carezca del pago por anualidad, con el objeto de familiarizarse con el uso de ésta; no obstante, conforme se vaya adquiriendo experiencia, al tiempo que se delimiten los objetivos financieros, es idóneo hacer un análisis objetivo con el fin de contrastar los beneficios y los costos al momento de sacar una nueva.

El secreto para una vida financiera plena está en la educación.
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