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La cosecha del accionista

Una de las tantas razones por la que las personas se interesan en el mundo bursátil es por la mitificación generalizada de la generación constante y creciente de ingresos pasivos mediante los dividendos, al grado que se llega a idealizar que es posible independizarse financieramente dependiendo sólo de ellos.

Si bien el anterior señalamiento no es del todo falso, comencemos definiendo «dividendo».

El dividendo es un pago que efectúan las empresas con cargo a sus utilidades a los accionistas.


Aunque su reparto se derivaría de la disponibilidad de ganancias distribuibles, es importante precisar que ninguna compañía está obligada a proporcionarlos, estando sujetas a la estrategia corporativa, por lo que, en su lugar, podrían utilizarlos para fines de reinversión, amortización de deudas e incluso, recompra de acciones. En esa misma línea resulta preponderante conocer la política de dividendos que rige en la empresa de la cual se tiene posición con el objeto de tener claridad sobre la sostenibilidad del flujo que se percibe (Tabla 1):

  • I. Monto fijo y/o relativamente estable y constante en cada periodo. Generalmente, lo otorgan aquellas empresas con un alto grado de madurez y consolidación corporativa en su industria.

  • II. Se incrementa progresivamente a lo largo del tiempo. Retribuido por empresas con una gran capacidad de generación de flujo de caja libre.

  • III. Fluctúan de acuerdo con el ciclo económico y del negocio. Pagado por empresas cuyo crecimiento está ampliamente ligado a la tendencia económica y sectorial.

  • IV. Pago adicional no recurrente por excedente. Suele aprobarse cuando la empresa cuenta con un excedente de liquidez (siempre que no comprometa la operación).

  • V. Se reinvierte el 100% de los dividendos en el negocio, priorizando la expansión y el crecimiento.

En síntesis, e independientemente del esquema, no debe verse como un salario o un cupón, sino como una retribución directa al capital invertido.


En términos de inversión, ¿hace la diferencia estar expuesto a los dividendos?

Sí y por diversas vertientes, comenzando por su potencialización para capitalizar el capital productivo. En el periodo que abarca de junio de 1988 a febrero de 2026, comparando el comportamiento del S&P 500 frente al S&P 500 Total Return, el primero, que sólo contempla la revalorización de sus componentes, ha ofrecido un retorno acumulado de 2,415.13%, mientras que el segundo, que además de considerar la apreciación de las acciones trae embebida la reinversión sistemática de los dividendos, acumula un retorno de 5,401.47% (Gráfica 1).


Así también por su capacidad para fungir como un componente resiliente en un portafolio de inversión. Para fundamentar esto, analicemos una triada de métricas para comparar 3 Fondos Cotizados en Bolsa (ETFS, por sus siglas en inglés) del mercado americano: VYM (representa empresas con alto retorno por dividendo); SCHD (representa dividendos de calidad), y, VOO (representa larg caps).

Al analizar el drawdrown, se visualiza que los instrumentos con exposición a los dividendos, si bien no eliminan el riesgo de mercado, amortiguan la magnitud del golpe. Revisando el periodo de recuperación, es claro que tienden a mostrarse lentas frente al mercado en su conjunto; sin embargo, hace sentido a razón que los rebotes suelen estar mayormente impulsados por los sectores growth. Finalmente, estudiando la trayectoria (desviación estándar de los retornos), tienen movimientos menos erráticos, significando una mayor estabilidad (Tabla 2).


Y, además, por increíble que parezca, desmitificando (parcialmente) la premisa de los ingresos pasivos, sí podrían figurar como tal, pero con sus matices.

Para empezar, al igual que cualquier otro vehículo de inversión, el nivel de ganancia que se obtendría de los dividendos estará directamente conectada con el capital inicial. Ejemplificándolo con los Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (FIBRAS) FIBRAPL14 y FINN13, el inversionista que destinó MXN$ 50K percibirá mucho menos que aquel quien invirtió MXN$ 1M; en la primera FIBRA los números acumulados quedarían en MXN$ 48.35K contra MXN$ 966.97K, en tanto que, en la segunda, MXN$ 12.20K contra MXN$ 244.01K (Gráfica 2).


Por otro lado, concentrándonos únicamente bajo la óptica de ingresos pasivos, como ya se explicó, no debe darse por descontado el pago y, por consiguiente, las veces en que se ejercerá el mismo, siendo lo más adecuado tener exposición en más de un instrumento.

El promedio de FIBRAPL14 es de 4 veces anuales, en FINN13 es de 3; e incluso ha habido ejercicios fiscales completos en los que no lo ha devengado (Tabla 2).


Por último, pero no menos importante, más allá del dividend yield, juega un papel protagónico el precio de mercado del instrumento en cuestión.

Comparando ambos FIBRAS, considerando sólo el retorno, FIBRAPL14 se posiciona como la mejor inversión al registrar una revalorización del orden de 256.38%, en contraste, FINN13 se ha desvalorizado -77.81% (Gráfica 3).

¿Usted, cómo gestiona su estrategia de dividendos?


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