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Hay momentos en los que después de correr varios kilómetros, nos vemos obligados a disminuir el paso para recuperar energía y fuerzas. El alivio, en efecto, es real; sin embargo, éste no cambia el sentido original de la carrera, pues no la vuelve más sencilla, simplificándose entonces a sólo una pausa que nos permite proseguir.


Algo similar le sucedió a la economía mexicana. Tras la contracción registrada durante el primer cuarto del año, del orden de -0.6% T/T (pero con un avance de 1.2% A/A), la estimación oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) revela un avance de 1.5% T/T (y de 2.2% A/A) con cifras desestacionalizadas en el periodo del 2T26, uno de los más altos desde hace 17 trimestres (Gráfica 1).


El avance no se concentró en una sola rama. Las actividades primarias crecieron 3.3% T/T; las secundarias, 1.6% T/T, y, las terciarias, 1.5% T/T, lo que contrasta con el desempeño de decrecimiento registrado el trimestre previo (Gráfica 2).

A esto, la pregunta (o, mejor dicho, anhelo) que podríamos hacernos es si este desempeño podría repetirse hacia adelante o es sólo el efecto de un evento extraordinario, puntualmente, la celebración del máximo torneo de futbol.


Analizando la desagregación sectorial del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) para el periodo que comprende los primeros 5 meses de 2026, encontramos que sólo cuatro de los diecisiete sectores registran una contracción anual (Gráfica 3).

Ahora, revisando la magnitud de los avances, exceptuando el comercio al por mayor (5.5% A/A), gobierno (4.5% A/A), agropecuario (3.6% A/A) y minería (3.1% A/A), ninguna actividad supera el 2.5% de crecimiento. De hecho, diez de las diecisiete ramas avanzan menos de dos puntos porcentuales y cinco de ellas apenas logran incrementos inferiores a 1%. Esto sugiere que el crecimiento sí es relativamente amplio, pero todavía carece de intensidad.

Hablando de los sectores que muestran rezagos, aparecen las industrias manufactureras con -1.2% A/A, los servicios profesionales, científicos y técnicos con -1.9% A/A, y los servicios de alojamiento y restaurantes con -2.6% A/A. No se trata de actividades marginales; juntas representan componentes importantes de la producción, la inversión y el consumo discrecional.

En otras palabras, el motor económico continúa funcionando, pero no todos sus cilindros están respondiendo con la misma fuerza.

Por ello, el dato del PIB del 2T26 merece una lectura más cuidadosa. La economía efectivamente creció, pero el impulso todavía parece concentrarse en actividades específicas, más que reflejar una expansión vigorosa y sincronizada del conjunto de la economía.


Si bien los agregados macroeconómicos nos dan información sobre el valor producido por la economía, resulta primordial revisar de igual forma los resultados corporativos de las empresas públicas, pues nos revelan con gran detalle uno de los rubros más importantes del dinamismo económico, el consumo; mostrándonos data de cuántas personas entraron a sus tiendas; cómo se desempeñó el ticket; qué productos presentaron más demanda y cuáles menos, y, la perspectiva sobre los diferentes negocios desde la alta administración. En síntesis, fungen como termómetros de alta frecuencia (Gráfica 4).

Comencemos analizando el desempeño interanual de uno de los puntos centrales del consumo, al sector de productos de consumo frecuente.

Wal-Mart de México, S.A.B. de C.V. (BMV: WALMEX*) registró en México un avance de 1.8% en Ventas Mismas Tiendas (VMT) y de 3.1% en ingresos. La composición es reveladora: el ticket promedio aumentó 2.9%, mientras el tráfico disminuyó 1.1%. El cliente gastó más por visita, pero hubo menos visitas. La estrategia de precios, marcas propias y ahorro cobró relevancia, lo que apunta a un consumidor que no abandona la canasta básica, aunque administra con mayor cuidado la frecuencia de compra.

Por su parte, La Comer, S.A.B. de C.V. (BMV: LACOMERUBC) presentó una lectura más favorable en ventas, pero no exenta de presión. Sus ingresos netos crecieron 5.7% y las VMT 2.9%, apoyadas en campañas como Temporada Naranja y Miércoles de Plaza. Sin embargo, el margen EBITDA cayó 140 puntos base, el EBITDA disminuyó 7.2% y la utilidad neta retrocedió 16.4%. Crecer mediante promoción y expansión no equivale necesariamente a una mejora del poder de compra.

Hablando de Fomento Económico Mexicano, S.A.B. de C.V. (BMV: FEMSAUBD), puntualmente, de su línea de negocio OXXO, fue una de las excepciones positivas. Los ingresos de la división Proximidad México aumentaron 11.8%; las VMT crecieron 9.5%, impulsadas por un alza de 7.4% en el ticket y de 2.0% en el tráfico. El torneo de futbol contribuyó, pero también atribuyó el desempeño a ejecución comercial y categorías diseñadas para atraer visitas. La empresa, aun así, mantuvo una lectura prudente para la segunda mitad: el impulso extraordinario no se repetirá con la misma intensidad.

En esa línea, hablando de Coca-Cola FEMSA, S.A.B. de C.V. (BMV: KOFUBL), elevó 3.5% su volumen consolidado hasta 1.07M de cajas unidad. México y Centroamérica crecieron apenas 1.4%, frente a 6.9% en Sudamérica. Los ingresos avanzaron 4.7%, pero en México y Centroamérica sólo 0.3%. La lectura es clara: el portafolio global fue resiliente y el evento deportivo ayudó, aunque el mercado mexicano siguió reflejando debilidad y el efecto del Impuesto Especial Sobre Productos y Servicios (IEPS).

A su vez, Gruma, S.A.B. de C.V. (BMV: GRUMAB) aportó una de las señales más directas: su volumen total cayó 0.7%; en Estados Unidos retrocedió 2.8% y en México 0.4%. Las ventas crecieron 3.1% por precio y mezcla internacional, pero disminuyeron 1.3% en México y 2.9% en Estados Unidos. La utilidad neta se contrajo 11.5%. Incluso en una categoría esencial, el canal institucional y el volumen reflejaron cautela.

Ahora, concentrémonos en el sector de consumo discrecional.

La operadora de restaurantes Alsea, S.A.B. de C.V. (BMV: ALSEA*) registró una disminución de 1.0% en ventas y una desaceleración de VMT de 4.9% a 2.6%. México creció 4.2%, apoyado por marcas como Chili’s y por la competición futbolística, pero la utilidad neta cayó en el orden de 52.1%. La empresa redujo su guía anual de crecimiento de un dígito medio a un dígito bajo tanto para ventas mismas tiendas como para EBITDA. Restaurantes y cafeterías suelen resentir antes que otros negocios la decisión de posponer una salida o cambiarla por una alternativa de menor desembolso.

El Puerto de Liverpool, S.A.B. de C.V. (BMV: LIVEPOLC1) mostró una fotografía similar. Sus ingresos totales crecieron 1.5%, pero el segmento comercial apenas 0.4%. Las VMT de Liverpool aumentaron 1.7%, mientras las de Suburbia cayeron 6.4%. La compañía señaló que, si bien el máximo torneo de futbol favoreció deporte y televisores, afectó otras categorías. Además, la cartera vencida subió a 4.7% y las provisiones para cuentas incobrables aumentaron 26.8%. El consumo no desapareció: se concentró en categorías puntuales y estuvo acompañado de mayor riesgo crediticio.

Finalmente, pero no por ello, menos importante, revisemos las cifras relacionadas al sector industrial, puntualmente, al subramo de servicios de aeropuertos.

El Grupo Aeroportuario del Pacífico, S.A.B. de C.V. (BMV: GAPB) registró una caída de 5.6% en tráfico, con un retroceso de 9.4% en pasajeros internacionales; sin embargo, sus ingresos excluyendo construcción aumentaron 4.9% y los no aeronáuticos 23.9%, apoyados por negocios operados directamente y la incorporación de CBX. Menos pasajeros no impidieron monetizar mejor a quienes sí viajaron.

El Grupo Aeroportuario del Sureste, S.A.B. de C.V. (BMV: ASURB) reportó una disminución de 2.7% en tráfico y de 6.4% en pasajeros internacionales. Los ingresos crecieron 9.9% por consolidación y construcción, pero, sin construcción, permanecieron sin cambio; el EBITDA cayó 6.4%.

En tanto, el Grupo Aeroportuario del Centro Norte, S.A.B. de C.V. (BMV: OMAB) fue la excepción relativa: el tráfico aumentó 0.4%, mientras los ingresos no aeronáuticos crecieron 9.8% y el ingreso no aeronáutico por pasajero 9.4%. Los salones VIP avanzaron 15.8%, restaurantes 11.3% y estacionamientos 8.8%. La actividad comercial alrededor del viajero fue más dinámica que el número de viajeros.

En conclusión, la lectura no es la de un auge turístico generalizado.

El 2T26 fue suficientemente fuerte para demostrar que la economía mexicana conserva capacidad de respuesta, pero los reportes corporativos sugieren que dicha respuesta no descansa aún sobre una expansión amplia y cómoda de la demanda interna. La inversión permanece débil; la manufactura no acompaña con la misma fuerza; varias empresas dependen de promociones, precios, eficiencias o efectos extraordinarios.

Para hablar de crecimiento sostenido, el rebote deberá sobrevivir al final del evento futbolístico. Habrá que observar si la inversión deja de contraerse, si la manufactura recupera dinamismo y si el consumo mantiene su resiliencia sin apoyarse en un calendario extraordinario. También será importante confirmar si el empleo formal y los salarios reales pueden sostener el gasto sin una expansión excesiva del crédito.

Por ello, quizá la lectura más prudente no sea que México retomó una senda firme de crecimiento, sino que encontró una pausa favorable dentro de un recorrido incierto.

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