#1
Por qué los malos inversores operan demasiado
Me gustaría compartir con ustedes, presentándome a la comunidad de Rankia México, un paper muy interesante que puede ayudar mucho al pequeño inversor. El título es Trading Is Hazardous to Your Wealth, de Brad M. Barber y Terrance Odean, publicado en The Journal of Finance en el año 2000.
La idea central es brutal: muchos inversores no pierden porque “el mercado sea imposible”, sino porque tocan demasiado la cartera. Barber y Odean analizaron 66.465 hogares con cuentas en un broker entre 1991 y 1996. El resultado fue claro: los inversores más activos obtuvieron una rentabilidad anual del 11,4%, mientras que el mercado ganó 17,9%. El hogar medio ganó 16,4%, pero los que más operaban fueron los que peor acabaron.
La enseñanza es sencilla: el mal inversor confunde actividad con inteligencia. Cree que por comprar, vender, rotar, ajustar y “estar encima” está haciendo algo profesional. Pero muchas veces solo está generando costes, comisiones, spreads, impuestos y errores emocionales. Como decía Livermore, el dinero grande no se gana operando todo el rato, sino sabiendo estar sentado.
El problema no es solo la comisión visible. Es el coste total: spread, mala ejecución, deslizamiento, entrar tarde, salir pronto y cambiar una buena idea por una ocurrencia nueva. El inversor malo no necesita que el mercado le destruya; se basta él solito, como un fontanero con martillo en una relojería.
Este paper conecta con otro clásico de los mismos autores, Boys Will Be Boys: Gender, Overconfidence, and Common Stock Investment, publicado en The Quarterly Journal of Economics en 2001. Allí estudiaron más de 35.000 hogares y encontraron que los hombres operaban más que las mujeres, y que esa mayor actividad reducía sus resultados netos. La explicación: exceso de confianza.
La conclusión es potente: el enemigo no siempre es la falta de información; muchas veces es la falsa sensación de control. El mal inversor cree que cada noticia exige una acción. El buen inversor entiende que muchas noticias solo exigen paciencia.
Invertir bien no siempre consiste en hacer más. A veces consiste en hacer menos, pero hacerlo con más criterio.