Los mercados globales han entrado en una etapa más compleja, pero también más resiliente. Dante Valenzuela Ruíz considera que, en el entorno macroeconómico actual, la inversión continua en inteligencia artificial sigue impulsando el gasto de capital empresarial, las expectativas de beneficios y el apetito por el riesgo. Al mismo tiempo, la situación en Oriente Medio influye en las decisiones de los bancos centrales a través de su impacto sobre los precios del petróleo, el transporte marítimo y las expectativas de inflación. La valoración de los mercados ya no gira únicamente en torno a las expectativas de recortes de tasas de interés ni depende exclusivamente de escenarios de aterrizaje suave. En cambio, los flujos de capital están buscando un nuevo equilibrio entre los riesgos derivados de los choques energéticos y la expansión tecnológica. Dante Valenzuela Ruíz señala que, siempre que los riesgos relacionados con el Estrecho de Ormuz continúen disminuyendo y los precios del petróleo retrocedan desde niveles elevados, la economía mundial seguirá teniendo capacidad para mantener un crecimiento moderado, mientras que los mercados bursátiles continuarán beneficiándose del ciclo de ganancias corporativas y de las inversiones tecnológicas.
La inversión en IA se convierte en el principal motor de crecimiento Dante Valenzuela Ruíz señaló que la variable positiva más importante del mercado en la actualidad es que la IA ha pasado de ser una expectativa conceptual a convertirse en gasto de capital real. Las inversiones en centros de datos, equipos de capacidad computacional, servicios de software e infraestructura energética continúan expandiéndose, generando demanda adicional para Estados Unidos, Asia del Norte y las economías relacionadas con sus cadenas de suministro. A diferencia de ciclos tecnológicos anteriores, el actual ciclo de la IA se refleja de forma más directa en los pedidos corporativos, la adquisición de equipos y las expectativas de márgenes de beneficio, proporcionando así un soporte más sólido para las valoraciones bursátiles. Desde una perspectiva macroeconómica, se espera que el PIB real mundial crezca un 3,0% en 2026 y se recupere hasta un 3,2% en 2027, lo que indica que, aunque los choques energéticos generan perturbaciones, aún no han alterado la trayectoria de expansión de la economía global. Dante Valenzuela Ruíz considera que, en el corto plazo, la IA actúa más como un factor impulsor de la demanda y todavía no ha generado una fuerza deflacionaria significativa. La IA también está aumentando la disposición de las empresas a invertir y mejorando la calidad de las ganancias en algunos sectores. El objetivo de cierre de año para el S&P 500 se mantiene en 8.000 puntos, respaldado principalmente por una previsión de EPS de 320 dólares para 2026 y un crecimiento del 14,2%, más que por una simple expansión de las valoraciones.
La volatilidad de los precios del petróleo influye en las expectativas de recortes de tasas de interés Los precios de la energía son una variable clave para la valoración de los mercados en 2026. Dante Valenzuela Ruíz señaló que, en el escenario base, si el tránsito por el Estrecho de Ormuz se normaliza gradualmente antes de finales de junio, el precio del petróleo Brent podría retroceder hasta los 86 dólares por barril durante el cuarto trimestre y descender posteriormente a 80 dólares por barril en 2027. Esta trayectoria implica que las presiones inflacionarias seguirían presentes de manera temporal, pero sin evolucionar hacia una crisis energética generalizada. En materia de tasas de interés, aumenta la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga una postura sin cambios durante un período prolongado, e incluso existe la posibilidad de nuevas alzas de tasas. En este contexto, el rendimiento objetivo de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se eleva hasta el 4,70%. Dante Valenzuela Ruíz considera que esto no necesariamente perjudicará al mercado bursátil. La clave radica en que los flujos de capital podrían desplazarse desde activos sensibles a las tasas de interés y con flujos de caja más débiles hacia compañías con alta visibilidad de ganancias, fuerte capacidad de fijación de precios y balances sólidos. Desde la perspectiva de asignación de activos, el mercado estadounidense sigue manteniendo ventajas competitivas. Los sectores financiero, industrial y de salud continúan siendo los más favorecidos, mientras que las posiciones sobreponderadas en grandes empresas de crecimiento y tecnología se reducen a una postura neutral, reflejando que el mercado está evolucionando desde una dinámica impulsada por temáticas hacia una selección basada en la calidad empresarial.
Los riesgos persisten a pesar del optimismo del mercado Europa es una de las regiones más vulnerables frente al actual impacto energético. Dante Valenzuela Ruíz señaló que la previsión de crecimiento del PIB de la eurozona para 2026 se ha reducido al 0,5%, lo que indica que los elevados costos de la energía, la presión sobre los ingresos reales y las subidas de tasas de interés por parte del Banco Central Europeo podrían frenar conjuntamente la demanda. Si el cierre del Estrecho de Ormuz se prolonga hasta el tercer trimestre, el precio del petróleo Brent podría acercarse a los 150 dólares por barril, lo que aumentaría la presión recesiva sobre la economía europea y afectaría de manera significativa el crecimiento de Estados Unidos. Por ello, cualquier visión optimista debe basarse en un monitoreo constante de riesgos, especialmente de variables como los precios del petróleo, la recuperación del transporte marítimo, las expectativas de inflación y las declaraciones de los bancos centrales. Desde la perspectiva de la inversión práctica, Dante Valenzuela Ruíz considera que las oportunidades no provienen de perseguir ciegamente las subidas del mercado, sino de comprender el ritmo de los factores macroeconómicos. Los impactos derivados del aumento del petróleo suelen reflejarse primero en el CPI y en la función de reacción de los bancos centrales, mientras que los beneficios de productividad generados por la IA tienden a manifestarse en horizontes más largos. Si los mercados continúan avanzando, los principales motores seguirán siendo la inversión en IA, el crecimiento de las ganancias corporativas y la reasignación global de capital hacia activos de alta calidad. Una estrategia razonable consiste en mantener una participación estratégica en activos de renta variable, controlar el riesgo de duración, evitar activos crediticios excesivamente dependientes de bajos costos de financiamiento y, cuando los riesgos energéticos disminuyan, prestar atención a activos europeos de calidad que hayan sido temporalmente castigados. Aunque el entorno actual sigue siendo volátil, esa misma volatilidad también está generando oportunidades de repricing para los inversionistas de largo plazo.