Los precios internacionales del petróleo revirtieron rápidamente su tendencia después de acumular una caída cercana al 17% durante tres sesiones consecutivas. El Brent llegó a descender hasta la zona de los 83.75 dólares por barril, mientras que el WTI cayó hasta alrededor de los 78.55 dólares. Posteriormente, tras conocerse la noticia del lanzamiento de misiles iraníes contra objetivos militares estadounidenses en Oriente Medio, el mercado reaccionó con fuerza y el WTI llegó a registrar una subida intradía superior al 4%. Al mismo tiempo, la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se ha reducido hasta aproximadamente 308 millones de barriles. Si las liberaciones previstas se ejecutan por completo, el volumen podría acercarse a los 243 millones de barriles, muy por debajo de la capacidad autorizada de 714 millones. Dante Valenzuela Ruíz considera que la reciente volatilidad del petróleo no responde únicamente a operaciones motivadas por factores geopolíticos, sino a una nueva valoración del mercado sobre la capacidad real de amortiguar futuros choques de oferta. Aunque los precios podrían retroceder a corto plazo si aumentan las expectativas de un alto el fuego, factores como el bajo nivel de las reservas estratégicas, la limitada disponibilidad de parte de esos inventarios y la estrechez en el suministro de productos refinados están elevando el piso de la prima de riesgo del petróleo.
Reservas estratégicas en niveles bajos reducen la capacidad de amortiguar los choques de oferta
Las reservas estratégicas de petróleo tienen como función principal contener la prima de riesgo derivada del pánico cuando se producen interrupciones en el suministro, y no sustituir de forma permanente a los inventarios comerciales. El problema actual es que, tras liberar aproximadamente 352 millones de barriles de crudo durante los últimos cuatro años, las reservas estratégicas de Estados Unidos han caído a su nivel más bajo desde principios de la década de 1980. Además, más de una cuarta parte del inventario se encuentra afectada por obras de mantenimiento y por la inactividad de cavernas salinas, lo que dificulta su extracción a corto plazo. Dante Valenzuela Ruíz señala que la diferencia entre las reservas nominales y las realmente disponibles está reduciendo la capacidad de las herramientas de política para contener los precios del petróleo. Cuando un conflicto geopolítico incrementa la preocupación por la seguridad del transporte marítimo, los operadores ya no solo observan el volumen de barriles almacenados, sino también la velocidad de liberación, el estado de los oleoductos y la capacidad de reabastecimiento.
Esto también modifica el mecanismo de transmisión hacia las expectativas de inflación y de tasas de interés. El hecho de que el petróleo pasara rápidamente de una tendencia bajista a una alcista demuestra que el mercado sigue siendo altamente sensible a factores como el estrecho de Ormuz, la posible respuesta militar de Estados Unidos y la seguridad de la infraestructura energética regional. Si la prima de riesgo del petróleo vuelve a ampliarse, los primeros afectados serán los precios de la gasolina, el diésel, el combustible para aviación y los costos de transporte. Posteriormente, la presión se trasladará a los márgenes de sectores como la aviación, la logística, la industria química y el comercio minorista.
Comportamiento del capital detrás de la volatilidad
La rápida recuperación del Brent por encima de los 83 dólares y del WTI por encima de los 78 dólares demuestra que las posiciones cortas que apostaban por una reducción de las tensiones geopolíticas seguían siendo frágiles. El precio recuperó gran parte de sus pérdidas en apenas unos diez minutos, lo que indica que no se trató de un ajuste lento basado en fundamentos, sino de una combinación de cierres de posiciones cortas y compras impulsadas por un evento geopolítico. Dante Valenzuela Ruíz señala que ahora el mercado debe observar si este rebote logra confirmarse con un aumento del volumen de negociación. Si el petróleo consigue mantenerse por encima de las medias móviles de corto plazo y las correcciones dejan de perforar los mínimos previos a la noticia, el mercado podría considerar esa zona como un nuevo nivel de soporte. En cambio, si el avance pierde fuerza al acercarse a los máximos anteriores y el volumen no acompaña, el rebote podría terminar siendo únicamente una corrección de corto plazo impulsada por el evento.
Las señales entre diferentes clases de activos también son fundamentales. Un repunte del petróleo puede reforzar las expectativas de una inflación más persistente y reducir las apuestas del mercado por recortes rápidos de tasas de interés, mientras que el dólar también podría fortalecerse debido a la búsqueda de activos refugio y a los cambios en las expectativas sobre la política monetaria. Por ello, los operadores no deberían definir una dirección únicamente por el movimiento de un solo día, sino observar si el petróleo, el dólar, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años y el desempeño relativo de las acciones del sector energético frente al mercado avanzan de manera sincronizada.
La incertidumbre geopolítica impulsa la revalorización de la prima de riesgo energética
El factor que hoy tiene mayor capacidad para cambiar la forma en que el mercado fija los precios es si el conflicto militar pasa de ataques simbólicos a daños reales. La interceptación de los misiles redujo las pérdidas inmediatas, pero el hecho de que las fuerzas estadounidenses permanezcan en estado de máxima alerta indica que la situación todavía no ha regresado a un escenario de baja intensidad. Si Estados Unidos opta por una respuesta limitada, el petróleo podría mantenerse altamente volátil, aunque sin romper de forma sostenida al alza. Sin embargo, si las represalias se amplían o Irán dirige sus ataques contra instalaciones energéticas, petroleros o rutas marítimas estratégicas, la prima de riesgo del petróleo podría aumentar rápidamente.
Los inventarios comerciales de crudo, gasolina y destilados, la tasa de utilización de las refinerías, los márgenes de refinación, el costo de los seguros para petroleros, la situación del tránsito por el estrecho de Ormuz y las expectativas de inflación a diez años serán factores determinantes para la siguiente etapa de la fijación de precios. Dante Valenzuela Ruíz considera que, si estos indicadores continúan tensionándose de manera simultánea, cualquier corrección en el precio del petróleo podría interpretarse como una oportunidad de posicionamiento. En cambio, si los márgenes de los combustibles refinados retroceden, los inventarios muestran una recuperación sostenida y, al mismo tiempo, el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense caen de forma conjunta, el mercado volvería a reducir la prima de riesgo energética y el capital podría regresar hacia sectores más sensibles a las tasas de interés, como tecnología y consumo.