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Intervención coordinada sobre el Yen: Japón y EE. UU. elevan presión sobre Mercado de divisas
El yen vuelve a estar en el centro del mercado de divisas después de que Japón confirmara acciones de coordinación con Estados Unidos para intentar frenar su fuerte depreciación. La moneda japonesa ha llegado a niveles no vistos en décadas, aumentando la presión sobre las autoridades para contener movimientos considerados excesivos.
La cuestión ahora no es únicamente si una intervención puede provocar un rebote puntual del yen, sino si tiene capacidad para modificar una tendencia que responde, en buena medida, a diferencias importantes de política monetaria.
¿Por qué está bajo tanta presión el yen?
Una de las principales explicaciones está en el diferencial de tipos de interés.
Durante buena parte de los últimos años, Japón ha mantenido unas condiciones monetarias mucho más flexibles que Estados Unidos. Cuando los rendimientos estadounidenses son significativamente superiores a los japoneses, mantener posiciones denominadas en dólares resulta más atractivo, favoreciendo estrategias de carry trade y aumentando la presión sobre el yen.
La debilidad de la moneda tiene efectos contradictorios para Japón. Puede beneficiar a grandes exportadores al mejorar la competitividad exterior y elevar el valor en yenes de sus ingresos internacionales, pero también encarece las importaciones.
Esto último resulta especialmente relevante en una economía dependiente de las compras exteriores de energía y materias primas.
¿Qué puede lograr una intervención?
Las autoridades pueden intervenir directamente en el mercado comprando yenes y vendiendo otras divisas para intentar frenar movimientos demasiado rápidos.
Este tipo de operaciones puede tener un impacto considerable a corto plazo, especialmente cuando sorprende al mercado. Una intervención coordinada con Estados Unidos tendría además un componente adicional: transmite una señal política más fuerte que una actuación unilateral de Japón.
Pero históricamente las intervenciones cambiarias encuentran dificultades para modificar tendencias sostenidas cuando los fundamentales continúan apuntando en dirección contraria.
Por eso, más que el volumen concreto utilizado, probablemente sea importante observar si la actuación viene acompañada de cambios en las expectativas sobre los tipos de interés.
El Banco de Japón sigue siendo una pieza fundamental
El comportamiento del yen dependerá también de las decisiones del Banco de Japón.
Si el mercado empieza a descontar una política monetaria más restrictiva en Japón mientras la Reserva Federal avanza en sentido contrario, el diferencial de tipos podría reducirse y proporcionar un apoyo más estructural a la moneda japonesa.
Si ese diferencial permanece elevado, las intervenciones podrían tener dificultades para conseguir algo más que movimientos temporales.
Aquí está, en mi opinión, la parte más interesante del escenario: una intervención puede cambiar rápidamente el posicionamiento de los traders, pero para consolidar ese movimiento probablemente necesitará el respaldo de los fundamentales.
Efectos más allá del USD/JPY
Una intervención de estas características no afecta únicamente al yen.
El USD/JPY es uno de los pares más importantes del mercado de divisas y cualquier movimiento brusco puede repercutir sobre otros cruces, sobre las estrategias de carry trade y sobre activos japoneses.
Una apreciación rápida del yen también podría provocar el cierre de posiciones financiadas históricamente con la moneda japonesa, generando volatilidad en otros mercados.
Por otro lado, un yen más estable aliviaría parte de la presión que soporta Japón por el encarecimiento de las importaciones de energía y materias primas.
Qué seguir a partir de ahora:
Más que centrarse únicamente en el movimiento inicial del yen, conviene observar si las autoridades están dispuestas a intervenir nuevamente, cómo evoluciona el diferencial de rendimientos entre Estados Unidos y Japón y qué señales ofrecen tanto la Reserva Federal como el Banco de Japón.
La reacción del USD/JPY alrededor de sus niveles recientes también permitirá medir hasta qué punto el mercado considera creíble la actuación de las autoridades.
Las intervenciones pueden generar movimientos muy violentos a corto plazo, pero el verdadero test llegará después: comprobar si consiguen cambiar las expectativas de los inversores o simplemente ofrecen una pausa dentro de la tendencia previa.