Este lunes el Servicio de Administración Tributaria dio a conocer que en la primera semana de septiembre el presidente López Obrador presentará junto con el paquete económico 2022 una propuesta de reforma fiscal. El SAT adelantó que no será una como las de siempre, en donde los cautivos pagan más, el resto paguen lo mismo o incluso menos, esta vez lo que se quiere es que “todo mundo pague lo que tiene que pagar (…) lo que es justo de acuerdo a ingresos”.

 

Aseguró que la nueva reforma fiscal no estará dirigida a los asalariados ni aumentará los impuestos existentes y más bien se enfocará a hacer más eficiente la recaudación, ir contra la informalidad y dará facilidades en el pago de impuestos para lograr recaudar de inicio alrededor de 200 mil millones de pesos adicionales (es decir casi un punto del Producto Interno Bruto o PIB que equivale 233 mil millones de pesos).
 
Esto quiere decir que será una reforma de tipo administrativa en la cual habrá:
  • Una miscelánea fiscal que simplifique el pago de impuestos.
  • Ajustes al marco fiscal legal.
  • Sin cambio de tasas existente para asalariados.
  • Habrá nuevas tasas de ISR para grandes contribuyentes.
  • Contempla facilidades administrativas para el pago de impuestos.
 
Y es que según datos del SAT, los grandes contribuyentes apenas pagan (entre todos) 1.4% del PIB pero cuando tramitan sus devoluciones de impuestos la cifra ya resulta negativa, mientras que los asalariados aportan 11.4% al Producto Interno Bruto nacional, es por ello que la nueva reforma fiscal administrativa de septiembre es para los grandes contribuyentes (como empresas mineras, compañías de seguros, manufactureras, etcétera) la cuales pagan tasas menores que no representan sus ingresos (ya que evadieron o eludieron unos 700 mil millones de pesos, es decir, un 3% del PIB del 2020). Por ejemplo, cuando esta administración declaró que la frontera norte del país pagaría menos impuestos para incentivar el desarrollo económico de la zona, las grandes empresas mudaron para allá sus domicilios fiscales para así pagar menos contribuciones, es por eso que ahora les aplicarán nuevas tasas de pago de ISR.
 
Lo que hemos visto en estos dos años del gobierno de López Obrador es que cuando los contribuyentes tramitan sus devoluciones de impuestos, el SAT regresa generalmente menos cantidad de dinero, de modo que este patrón sugeriría que al aplicar tasas mayores de pago de ISR a grandes empresas, y estas al tramitar devoluciones, no se les regresaría más dinero y entonces la federación se quedaría con más capital para así hacerse de los 200 mil millones adicionales que pretende.




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