Cierran 30 mil tiendas de abarrote por reforma fiscal, falta de consumo e inseguridad

Cierran 30 mil tiendas de abarrote por reforma fiscal, falta de consumo e inseguridad

La Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) hizo público hace unos días un dato que muestra el lado negativo de la Reforma Fiscal, la inseguridad y la falta de consumo entre los mexicanos, elementos que se perfilan a ser los sellos por los cuales será recordado el sexenio de Peña Nieto: en el último año en México entre tiendas de abarrote y misceláneas ya cerraron 30 mil de estas microempresas. En números esto significa la pérdida de 56 mil autoempleos, muchos de ellos pertenecían a personas que o habían cumplido el sueño de conseguir su independencia financiera, o eran jubilados que ya no están en edad para emplearse en otra empresa o (para una menor cantidad de gente) ello representaba una fuente de ingreso "extra" o complementaria debido a que tienen otra fuente de ingresos.

                                                                        Cierran 30 mil tiendas de abarrote por reforma fiscal, falta de consumo e inseguridad

Estas 30 mil tiendas de abarrote y misceláneas, o bien 56 mil autoempleos menos en México no son un dato obtenido al vapor (por aquello de que el gobierno tiende a minimizar que vienen de sectores sociales o emppresariales), pues el estudio fue realizado por la empresa de investigación de mercado Nielsen, la cual lleva operando varios años en México y la seriedad en sus métodos la respaldan.

 

 

El cierre de estas tiendas está directamente relacionado a los siguientes tres factores:

  1. Por la inseguridad como resultado de la “ausencia de gobernabilidad” en “por lo menos” 11 entidades del país.
  2. La imposición del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.
  3. La contracción del consumo interno.
  4. Elevación de precios en alimentos.

 

Analicemos de forma breve cada uno de los puntos anteriores:

Inseguridad

Obviamente esta administración (en una total falta de autocrítica) al igual que la de Felipe Calderón no admite que no hay gobierno en muchas partes de México, es decir, que este país se le sale de las manos y sí existen entidades donde no manda el poder legal y constitucional del Estado; en la realidad, en la práctica, en el día a día mandan los poderes locales de los delincuentes organizados. Esto me recuerda al México del siglo XIX donde no había institucionalidad y eran los diferentes caciques los que tenían fragmentada la gobernabilidad en el territorio nacional, por ello uno de los primeros pasos para “hacer gobierno” fue quitarles poder económico.

El estudio de Nielsen reveló que hay grandes territorios en Chiapas, Estado de México, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y “otros en menor medida” en Tamaulipas y Zacatecas donde “el pago de piso” a favor de la delincuencia se ha agudizado tanto que ya orilló a misceláneas y tientas de abarrotes a salir del negocio. Solo recordemos que en Michoacán los empresarios aguacateros cansados de “pagar piso” a las mafias, prefirieron formar grupos de autodefensa debido a la ineficacia de las policías municipales, estatales y federales; de hecho se especula que el tremendo aumento a los precios del limón de hace unos meses se debió a los altos costos que los delincuentes pedían a los transportistas y estos decidieron pasarle la factura de este “incremento en los gastos” al consumidor final.

Lo peor es que el estudio de Nielsen también da a conocer que esta ingobernabilidad tiende a crecer, es decir, a agudizarse y repetirse en otras entidades de nuestro país.

Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y contracción del consumo interno van juntos.

El estudio asegura que la recaudación del IEPS (que también pagan las tiendas que compran dulces, panes, botanas, etcétera) tuvo una caída el año pasado de 4.6%, a su vez este desplome está íntimamente ligado a que ha disminuido el consumo interno, es decir, a que los mexicanos están gastando menos dinero, ¿y por qué están gastando menos? porque han crecido las familias de menores ingresos (pues la pobreza ha ido en lento aumento) y precisamente la clientela cautiva de las “tienditas” es la gente con menos recursos económicos. A su vez, los de menor poder adquisitivo son los que absorbieron el aumento de precios de los productos con alto contenido calórico, que es a los que va dirigido el cobro del IEPS.

Aumento de precios en los alimentos

Este aspecto también se une al anterior, pues desde el último trimestre de 2014 a la fecha, los precios del huevo, la carne de res, pollo, abarrotes, artículos de limpieza, lácteos, embutidos, etcétera, han aumentado; y aunque hubo artículos que no aumentaron de precio, fue claro que las marcas decidieron reducir gramajes para solventar sus costos, así por ejemplo podemos observar suavizantes de telas en botellas con menos mililitros, papel higiénico con menos hojas o embutidos como las salchichas de menor tamaño. Al final el cliente compra más caro o bien paga la misma cuantía pero obtiene menos cantidad de producto, no le rinde igual y más pronto debe consumirlo otra vez.

 

Al final las nuevas medidas fiscales del actual gobierno no están dando los resultados supuestamente encaminados a combatir la obesidad, para así mejorar la salud de los mexicanos; no olvidemos que ese fue el argumento que se dijo para justificar la conveniencia del nuevo impuesto a los alimentos “chatarra”. También se dijo que con el dinero que se recaudara del IEPS se instalarían bebederos de agua en las escuelas para que los niños la consumieran en lugar del refresco y ello no ha sucedido.

Efectivamente los productos chatarra se han consumido menos, pero según los resultados de esta investigación, no se debe a que las personas quieran mejorar su salud, más bien la caída en las ventas de estos alimentos se debe al alza en la inflación, a que el salario no alcanza para comprar comida y a ello sumemos el aumento en los precios de los alimentos.

Fue un total acto de irresponsabilidad “ahogar” a estas microempresas (más de 90% de los empleos en México los generan este tipo de negocios) con la reforma fiscal, sin estabilizar aspectos como la inflación, creando impuestos como el IEPS y además no haber frenado los precios de la gasolina, pues ello impacta directamente a la inflación. Las autoridades siguen sin entender el “negocio” que necesita México.

Y lo peor está por venir: una vez que pase la época electoral de mediados de este año probablemente nuestros políticos nos salgan con sorpresas que por ahora no les conviene revelar, pues ello pegaría directamente en sus actuales ambiciones electorales y por ahora buscan nuestro voto para seguir actuando de manera irresponsable con nuestro dinero, con nuestro país, con nuestra subsistencia y ellos seguir viviendo como viven gracias al presupuesto.

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