Punto de partida

Dos cosas que compartimos usted, apreciable lector, y un servidor, es, en primer lugar, un genuino interés por las finanzas, y, en segundo, el seguimiento de metas personales, tales como: la conclusión de estudios de grado o postgrado; crear un patrimonio; viajar y recorrer por el mundo; abrir uno, dos, diez negocios, o bien, comprar un bien mueble o inmueble, entre muchas más. Sin embargo, dos cosas que homologan a cualquier tipo de objetivo, sea cual sea, son tiempo y dinero. Asimismo, sabemos que el tiempo es dinero, mas no el dinero es tiempo.

Si es la primera vez que invierte, seguramente en su cabeza rondan una serie de preguntas como éstas: ¿En qué invierto?, ¿cómo invierto? o ¿en dónde invierto? Pero, la primera cuestión que podría hacerse es: ¿Cuánto invierto? 

Uno de los ingredientes que heredamos de la alta administración que, indudablemente, nos permitirá concretar exitosamente cualquier tipo de meta es la planeación; entendiéndose como la etapa en la cual se han de establecer los lineamientos básicos para emprender un determinado proyecto, delimitando una serie de estrategias y objetivos específicos que nos permitirán lograr nuestro cometido. En apariencia, podría parecernos algo muy complejo, pero permítame decirle que es un proceso que desde que tenemos uso de razón hemos aplicado en todo momento, por ejemplo, cuando organizamos nuestra agenda semanal o nuestra indumentaria personal, y, desde ahora, en nuestras inversiones.

El primer paso que debemos dar antes de invertir es revisar y evaluar cuál es nuestra situación financiera. La mejor manera es haciéndolo a través de un presupuesto, una herramienta clave que nos ayudará no sólo a descubrir si somos superavitarios (con capacidad de ahorro) o deficitarios (sin capacidad de ahorro), sino también a mejorar nuestras finanzas personales.

Ahora bien, ¿cómo lo hacemos? En una hoja de cálculo o en una hoja blanca con bolígrafo en mano, usted decide, lo importante es que su presupuesto cumpla las siguientes características:

  • En primer lugar, enliste sus ingresos, clasificándolos en fijos y variables, respectivamente. Fijos: nómina o renta (si arrienda un bien inmueble), entre otros. Variables: trabajos independientes o comisiones, entre otros.
  • Segundamente, enliste sus gastos, clasificándolos en fijos y variables, respectivamente. Fijos: servicios o sueldos, entre otros. Variables: ocio y recreación.
  • Finalmente, reste los ingresos y los gastos totales, si el resultado es positivo, usted tiene capacidad de inversión, por el contrario, si es negativo, es su día de suerte, pues está leyendo el artículo correcto que le permitirá desde hoy mejorar su situación financiera. 

Ahora, podrá visualizar de manera clara y precisa cuáles son sus principales fuentes de ingreso y de egreso. Pero ¿cada cuánto tiempo debemos elaborar un presupuesto? la periodicidad es un punto de suma importancia, ya que, particularmente hablando de gasto, éste es menos constante que el ingreso, pues hay temporadas en donde se gasta más que en otras, he de ahí la recomendación de presupuestar mensualmente

En este punto, estoy seguro de que más de un lector creció ahorrando de la siguiente manera:

               Ahorro = Ingresos - Gastos                         
                      
Es decir, el ahorro es el dinero que nos queda disponible tras hacer frente a nuestros compromisos. Si bien no es incorrecto, podríamos darle un ligero twist, ¿cómo? Considere la variable ahorro como un rubro más de su lista de gastos fijos, destinando al menos el 10% de sus ingresos, esto le permitirá lograr una mayor capacidad de ahorro, y, por consiguiente, de inversión, facilitándole en términos de tiempo y dinero el logro de sus metas personales.

Sobre la mesa, le dejo aquella frase del gran maestro Albert Einstein, 《Si busca resultados distintos, no haga siempre lo mismo》. 
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