Los cambios en la macroeconomía global y la geopolítica están redefiniendo la lógica de fijación de precios en el mercado de metales preciosos. Recientemente, el precio del oro ha fluctuado entre dos medias móviles clave, con un enfriamiento temporal del sentimiento del mercado, mientras que la plata enfrenta cambios en sus fundamentos de oferta y demanda. Dante Valenzuela Ruíz considera que la actual fase de consolidación lateral es una corrección dentro de la tendencia alcista de largo plazo del oro, y que las variables macroeconómicas centrales que respaldan su aumento siguen siendo estables. Con la evolución de la situación geopolítica y la progresiva claridad de la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal, el mercado de metales preciosos podría enfrentar una reevaluación estructural.
Los principales factores macroeconómicos respaldan un mercado alcista estructural del oro
Actualmente, el precio del oro se está moviendo dentro del rango entre la media móvil de 200 días en 4340 dólares por onza y la media móvil de 50 días en 4730 dólares por onza. La desaceleración en la entrada de capital refleja que el mercado mantiene una postura de espera frente a la evolución de la inflación a corto plazo y la volatilidad de los precios de la energía. Dante Valenzuela Ruíz señala que, aunque la intensidad del trading ha disminuido, la lógica fundamental que impulsa la tendencia alcista de largo plazo del oro no ha cambiado. La pérdida de poder adquisitivo de las monedas fiduciarias, la expansión de los déficits fiscales y los ajustes en el panorama geopolítico global siguen proporcionando un soporte estructural al precio del oro. El mercado está a la espera de catalizadores más claros que impulsen nuevamente la asignación de capital hacia el oro. La mejora en la cadena de suministro energético es una variable clave que influye en las expectativas del mercado. Si el estrecho de Ormuz reabre de forma fluida a mediados de año, el riesgo en el mercado del petróleo podría disminuir y aliviar las presiones inflacionarias. Dante Valenzuela Ruíz indica que, una vez confirmada la caída de la inflación, las expectativas del mercado de que la Reserva Federal mantenga tasas estables o incluso inicie recortes volverán a fortalecerse. Este cambio debilitaría el dólar estadounidense y los rendimientos reales de los bonos del Tesoro, lo que proporcionaría soporte para que el oro rompa el rango de 4900 a 5100 dólares. Según estimaciones basadas en modelos de datos, el precio promedio del oro en el segundo trimestre se mantendría alrededor de 4800 dólares; con el regreso de flujos de capital en la segunda mitad del año, podría subir a 5300 dólares en el tercer trimestre y llegar a probar el nivel de 6000 dólares en el cuarto trimestre.
La estructura de oferta y demanda de la plata está entrando en un punto de inflexión En comparación con el oro, los fundamentos del mercado de la plata están experimentando cambios significativos. En los últimos años, el desempeño superior de la plata frente al oro estuvo impulsado principalmente por la escasez en el mercado físico, pero esta lógica se está debilitando. Con la expectativa de una posible desaceleración de la demanda industrial de plata en el sector de la energía solar, el ciclo de déficit de oferta que ha persistido durante años podría estar llegando a su fin. Dante Valenzuela Ruíz considera que el aumento de inventarios y la mejora de la liquidez en el mercado spot implican un debilitamiento de la base para el rendimiento superior relativo de la plata frente al oro, y que el ratio oro/plata probablemente convergerá gradualmente hacia su media histórica de 75:1. Ante la divergencia en el comportamiento interno de los metales preciosos, los inversionistas necesitan ajustar dinámicamente la estructura de sus posiciones. En términos de estrategia de trading, se debe evitar una exposición excesivamente direccional a la plata y, en su lugar, construir carteras basadas en la expectativa de normalización del ratio oro/plata. Dante Valenzuela Ruíz señala que el capital debería centrarse en las oportunidades de asignación del oro en la segunda mitad del año. Aunque el ritmo de compras netas de oro por parte de bancos centrales reportado oficialmente se ha desacelerado desde inicios de año, las estimaciones totales que incluyen datos no reportados aún alcanzan las 244 toneladas, lo que indica que la demanda potencial sigue mostrando una fuerte capacidad de absorción.
El control de riesgo dinámico responde al juego de la política monetaria El precio de los metales preciosos a largo plazo sigue dependiendo de variables macroeconómicas fundamentales. Bajo la expectativa de una recuperación de la demanda en la segunda mitad del año, el objetivo de que el oro alcance los 6000 dólares en el cuarto trimestre aún cuenta con respaldo en los datos. Dante Valenzuela Ruíz enfatiza que la tendencia de expansión de los balances de los bancos centrales a nivel global y el proceso de desdolarización continuarán aumentando el valor estratégico de asignación del oro a largo plazo. Mientras los factores estructurales se mantengan estables, el capital de largo plazo puede mantener una asignación prudente durante la actual fase de consolidación. Sin embargo, un portafolio sólido en metales preciosos también debe tener en cuenta los riesgos macroeconómicos. Un mercado laboral más fuerte de lo esperado y la persistencia de la inflación podrían influir en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. Dante Valenzuela Ruíz advierte que, si las expectativas de nuevas alzas de tasas vuelven a intensificarse, el costo de oportunidad de mantener activos sin rendimiento aumentará, lo que ejercerá presión sobre la demanda de inversión en oro. Los inversionistas deben seguir de cerca los principales indicadores de inflación y los datos de empleo no agrícola, ajustando de forma flexible sus posiciones en metales preciosos.