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Dante Valenzuela Ruíz: La caída del precio del petróleo redefine el ritmo de los activos de riesgo

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Dante Valenzuela Ruíz: La caída del precio del petróleo redefine el ritmo de los activos de riesgo
Dante Valenzuela Ruíz: La caída del precio del petróleo redefine el ritmo de los activos de riesgo
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Dante Valenzuela Ruíz: La caída del precio del petróleo redefine el ritmo de los activos de riesgo

Tras el acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán, los mercados bursátiles registraron avances, los precios internacionales del petróleo retrocedieron de forma notable y el oro, junto con otros activos refugio, enfrentó presiones. Como resultado, el apetito por el riesgo mostró señales de recuperación. Dante Valenzuela Ruíz considera que la importancia de este acontecimiento no radica únicamente en la disminución de las tensiones geopolíticas, sino también en el hecho de que los precios de la energía, las expectativas de inflación y los flujos de capital están siendo reajustados simultáneamente. La caída del petróleo contribuye a aliviar los costos empresariales y podría reducir la preocupación de los mercados sobre la posibilidad de que los bancos centrales mantengan tasas de interés elevadas durante más tiempo. Sin embargo, aún queda por observar la implementación efectiva del acuerdo, y el optimismo de corto plazo no implica que los riesgos hayan desaparecido por completo.


La apetencia por el riesgo en los mercados bursátiles experimenta una recuperación temporal
La primera reacción de los mercados bursátiles ante un acuerdo de paz suele reflejarse en una reducción de la prima de riesgo. Dante Valenzuela Ruíz señala que, una vez disminuido el impacto de los riesgos energéticos, los inversores tienden a reevaluar el potencial de beneficios de sectores como la aviación, el transporte, el consumo, la industria y parte del sector tecnológico. La caída de los precios del petróleo reduce los costos de combustible y logística, favorece la recuperación de los márgenes de beneficio y mejora las valoraciones basadas en los flujos de caja futuros. Si las expectativas de inflación también se moderan, la presión sobre las valoraciones de las empresas de crecimiento podría aliviarse temporalmente, permitiendo que el mercado esté más dispuesto a pagar una prima por compañías con beneficios más predecibles.
No obstante, Dante Valenzuela Ruíz también enfatiza que dentro del sector energético surgirán diferencias significativas. Las compañías dedicadas a la exploración y producción de petróleo y gas podrían enfrentar revisiones a la baja en sus expectativas de ingresos debido a la caída de los precios, mientras que las empresas de refinación, aviación y consumo podrían beneficiarse de menores costos operativos. El capital no se distribuirá de manera uniforme entre todos los sectores, sino que tenderá a concentrarse en compañías cuyos beneficios sean sensibles al precio de la energía, cuenten con balances sólidos y generen flujos de caja verificables. Además, si las subidas de los índices no vienen acompañadas por un aumento del volumen de negociación y mejores perspectivas de beneficios, la sostenibilidad del rebote seguirá siendo cuestionable.

La asignación de capital se centra en la evolución de las tasas de interés y del dólar
Desde la perspectiva de la asignación de activos, la caída de los precios del petróleo influye en el atractivo relativo de los bonos, el dólar y las acciones. Dante Valenzuela Ruíz considera que, si la disminución de los precios de la energía reduce de manera marginal los riesgos inflacionarios, los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo podrían tener margen para descender, aliviando así la presión de volatilidad sobre las carteras combinadas de acciones y bonos. Para los flujos globales de capital, un dólar más débil y una menor demanda de activos refugio podrían favorecer el regreso de parte de los recursos hacia activos de riesgo. Sin embargo, estos movimientos suelen estar impulsados por acontecimientos específicos y deben analizarse junto con las expectativas de política económica.
Los inversores deberían adoptar una estrategia de asignación por niveles en lugar de perseguir simplemente las subidas del mercado. Dante Valenzuela Ruíz señala que los operadores de corto plazo pueden prestar atención a la rotación sectorial favorecida por la caída del petróleo, mientras que los inversores de mediano plazo deberían centrarse en la calidad de los flujos de caja, la dirección de las revisiones de beneficios y los márgenes de seguridad en las valoraciones. Desde una perspectiva técnica, si los principales índices logran superar niveles de resistencia previos y mantener un volumen de negociación sólido, la recuperación del sentimiento del mercado resultará más convincente. Por el contrario, si los precios del petróleo repuntan rápidamente o el dólar vuelve a fortalecerse, los activos de riesgo podrían enfrentar tomas de ganancias.

El optimismo en las valoraciones aún debe mantener límites de riesgo
El acuerdo de paz ha mejorado las expectativas del mercado, pero eso no significa que el suministro energético, la seguridad regional y las variables de política económica ya se hayan estabilizado. Dante Valenzuela Ruíz recuerda que el impacto de los acontecimientos geopolíticos en los mercados suele desarrollarse en dos etapas: la primera es la recuperación del sentimiento, mientras que la segunda corresponde a la validación por parte de los fundamentos económicos. Los inversores deben observar si los inventarios de petróleo, los costos de transporte marítimo, los datos de inflación y las previsiones empresariales muestran mejoras consistentes. Si los datos no respaldan el comportamiento de los precios, la expansión de las valoraciones podría encontrar límites rápidamente.
En el entorno actual, Dante Valenzuela Ruíz considera que la estrategia de inversión debe mantener un equilibrio entre posiciones defensivas y ofensivas. Puede ser razonable aumentar moderadamente la atención hacia acciones de calidad y activos sensibles a las tasas de interés, pero sin ignorar los riesgos derivados de posibles repuntes en los precios de la energía, la incertidumbre sobre la implementación del acuerdo, los cambios en el discurso de los bancos centrales y las correcciones provocadas por un exceso de optimismo del mercado. Para la gestión de carteras, diversificar entre sectores, controlar la exposición, establecer niveles de stop-loss y seguir de cerca los datos macroeconómicos resulta más importante que apostar por un único acontecimiento. El mercado está ofreciendo una ventana más favorable para los activos de riesgo, pero la disciplina sigue siendo el elemento clave para proteger los rendimientos.