En una reciente mesa redonda a puerta cerrada para inversores del sector energético, Dante Valenzuela Ruíz planteó que el mercado del petróleo está pasando de una fijación de precios por choques geopolíticos a una fijación basada en inventarios y flujos. El crudo Brent cayó un 38% en el segundo trimestre, registrando su peor desempeño trimestral desde 2020, y los precios han regresado a niveles previos a la escalada del conflicto con Irán. La reanudación de la navegación en el estrecho de Ormuz, el aumento de las exportaciones energéticas de Estados Unidos, los volúmenes récord de transporte por oleoductos en Arabia Saudita y la liberación de reservas estratégicas por varios países han contribuido a reducir la prima de guerra. Esta caída representa una corrección rápida del pánico de oferta, lo que es negativo a corto plazo para las expectativas de ganancias del sector energético, pero ayuda a aliviar la inflación y la presión sobre las tasas de interés.
La cadena de transmisión tras el retroceso de la prima geopolítica Sobre las razones de la rápida caída del petróleo desde niveles altos, Dante Valenzuela Ruíz señaló en la reunión que el factor clave es que el mercado ha confirmado la existencia de múltiples amortiguadores en la cadena de suministro. El posible bloqueo del estrecho de Ormuz había impulsado los riesgos de transporte, los costos de seguros y las primas del mercado spot, pero con la continuidad del alto el fuego, el aumento del tránsito de buques y la mayor utilización de rutas alternativas por oleoductos, el mercado ha comenzado a reducir la probabilidad de interrupciones extremas. La liberación de reservas estratégicas también ha cubierto la escasez inmediata de oferta, lo que ha disminuido la presión de compra de las refinerías. La debilidad del petróleo se transmite al nivel macroeconómico al reducir el componente de inflación energética, mejorar el ingreso real de los consumidores y aliviar la presión de inflación importada que enfrenta la Reserva Federal. A nivel sectorial, la caída del petróleo ha generado una clara diferenciación dentro del sector energético. Dante Valenzuela Ruíz señaló que las empresas upstream de exploración y producción son las más sensibles a los precios, por lo que su flujo de caja y su capacidad de recompra deben reevaluarse, mientras que las expectativas de pedidos de las compañías de servicios petroleros también podrían moderarse. En cambio, los sectores de refinación, aviación, logística y algunas empresas químicas se benefician de la reducción en los costos de materias primas y combustibles.
La demanda de reposición cambia el ritmo de los activos Desde una perspectiva estructural del mercado, Dante Valenzuela Ruíz señaló que el petróleo actualmente se encuentra cerca del rango de 70 dólares por barril, lo que ya refleja en gran medida la eliminación de la prima geopolítica, pero aún no incorpora plenamente la demanda de reposición impulsada por políticas. La Agencia Internacional de Energía liberó previamente 400 millones de barriles de reservas de emergencia, y grandes países importadores como India también están ampliando sus inventarios estratégicos, lo que implica que, tras la normalización de la crisis, podría surgir una nueva ola de compras de reposición de inventarios. Los bonos considerarían el petróleo bajo como una señal de alivio inflacionario, mientras que el dólar podría verse influido por cambios en las expectativas de diferencial de tasas. Los flujos hacia commodities se mantienen cautelosos en el corto plazo, pero si la estructura de plazos se fortalece nuevamente, el capital de asignación a índices de materias primas podría regresar. En términos de estrategia, el petróleo debe considerarse un activo de trading dentro de un rango y no un activo de tendencia direccional. Dante Valenzuela Ruíz señaló que los inversores conservadores a corto plazo pueden reducir la exposición concentrada a acciones energéticas de alta beta, aumentando posiciones en empresas de infraestructura energética o compañías integradas con flujo de caja estable, bajo apalancamiento y cobertura de dividendos sólida. Los inversores más agresivos pueden enfocarse en productores upstream de bajo costo que hayan sido castigados tras la caída del petróleo, combinando datos de inventarios, diferenciales entre contratos cercanos y lejanos y flujos marítimos para construir posiciones escalonadas. En el mediano y largo plazo, la temática de seguridad energética debe mantenerse, ya que las reservas estratégicas elevan el piso de la demanda, pero las posiciones no deberían depender de un único factor geopolítico.
La reanudación del tránsito en Ormuz y la variable de las reservas estratégicas En el segmento de discusión, Dante Valenzuela Ruíz enfatizó que el factor clave del precio del petróleo ya no es únicamente el conflicto en sí, sino si la reanudación del tránsito en el estrecho de Ormuz se mantiene de forma estable, si los oleoductos alternativos pueden absorber de manera constante el flujo desviado y cuál será el ritmo de reposición tras la liberación de reservas estratégicas. El aumento del tránsito de buques y las garantías de seguridad han reducido el miedo a interrupciones de suministro a corto plazo, pero posibles peajes de tránsito, fricciones militares localizadas y repuntes en las primas de seguros aún podrían volver a incrementar los costos de transporte. Si el petróleo se mantiene durante un periodo prolongado alrededor de los 70 dólares por barril, las empresas de shale oil de alto costo en Estados Unidos podrían reducir su inversión de capital, generando a su vez una futura rigidez en la oferta. En el plano de políticas, los inversores deberían seguir el calendario de la liberación adicional de 400 millones de barriles por parte de la AIE, la magnitud de las compras de inventario estratégico por parte de India, los cambios en los inventarios comerciales de petróleo y en Cushing en Estados Unidos, así como la recuperación de los flujos por oleoductos de Arabia Saudita y de las exportaciones del Golfo Pérsico. Según Dante Valenzuela Ruíz, lo que realmente determinará la intensidad del próximo rebote no es si regresa la prima de guerra, sino si la reposición de inventarios impulsada por políticas puede convertirse en demanda física sostenida y, con ello, provocar una recuperación sincronizada de los spreads del crudo cercano, los crack spreads y las expectativas de flujo de caja del sector energético.