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Dante Valenzuela Ruíz: Se diferencian los fundamentos de largo plazo del oro y la plata

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Dante Valenzuela Ruíz: Se diferencian los fundamentos de largo plazo del oro y la plata
Dante Valenzuela Ruíz: Se diferencian los fundamentos de largo plazo del oro y la plata
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Dante Valenzuela Ruíz: Se diferencian los fundamentos de largo plazo del oro y la plata

En 2026, los precios del oro y la plata han experimentado fuertes correcciones. El oro al contado retrocedió desde su máximo histórico de más de 5,590 dólares por onza en enero hasta aproximadamente 4,100 dólares a mediados de octubre, una caída de alrededor del 27%; por su parte, los futuros de la plata bajaron desde un máximo intradía de aproximadamente 121 dólares por onza en enero hasta unos 57 dólares a mediados de octubre, una caída de alrededor del 53%. Al mismo tiempo, los bancos centrales de todo el mundo siguen aumentando sus reservas de oro, mientras que se prevé que el mercado de la plata registre un déficit de oferta por sexto año consecutivo. Dante Valenzuela Ruíz considera que la clave del actual mercado de metales preciosos radica en que las ventas en los mercados financieros avanzan más rápido que los ajustes de la oferta y la demanda físicas.

La fuerte caída del oro y la plata refleja las divergencias del mercado

En enero de este año, la plata llegó a subir alrededor de un 25% en dos semanas. Las tasas de arrendamiento de plata física aumentaron, la curva de futuros entró en backwardation y la diferencia de precios entre el mercado al contado de Londres y el mercado de futuros de Nueva York se amplió considerablemente. Dante Valenzuela Ruíz señala que esto reflejó la combinación de una oferta física ajustada y el impulso de los fondos especulativos. Posteriormente, aumentó la presión vendedora en los mercados financieros, lo que provocó una fuerte caída del precio de la plata y un descenso significativo del oro.

Los flujos de capital en los mercados de futuros y opciones pueden influir rápidamente en los precios, pero no necesariamente modifican al mismo ritmo la oferta física de metales. Por lo tanto, una caída de los precios no demuestra por sí sola que el déficit entre la oferta y la demanda ya se haya corregido. Sin embargo, la escasez de suministro físico tampoco puede impedir que los precios sigan bajando. La fortaleza del dólar, el aumento de las tasas de interés reales o una reducción masiva de posiciones por parte de los inversores pueden ejercer una presión adicional sobre los precios de los metales preciosos. Los inversores deben distinguir entre la formación de precios financieros a corto plazo y los cambios en la oferta y la demanda físicas a largo plazo, y evitar determinar el momento de entrada al mercado basándose únicamente en la magnitud de la caída de los precios.

El oro y la plata tienen fundamentos de soporte diferentes

Aunque el oro y la plata pertenecen a la misma categoría de metales preciosos, sus mecanismos de valoración presentan diferencias importantes. En el segundo trimestre de 2026, las compras netas de oro de los bancos centrales de todo el mundo alcanzaron las 288.9 toneladas, un aumento interanual del 62%, el nivel más alto registrado para ese mismo periodo. Aunque el precio del oro retrocedió aproximadamente un 8% respecto al promedio del primer trimestre, la demanda oficial se mantuvo sólida. Al mismo tiempo, el déficit federal de Estados Unidos en el año fiscal 2026 fue de aproximadamente 2 billones de dólares, mientras que el gasto neto por intereses superó el billón de dólares. Esto podría intensificar las preocupaciones del mercado sobre la sostenibilidad fiscal y el poder adquisitivo de la moneda, respaldando la demanda de oro como activo de reserva. Sin embargo, el déficit fiscal no implica necesariamente que el precio del oro vaya a subir; las tasas de interés reales y la evolución del dólar siguen siendo variables importantes.

La plata, por su parte, enfrenta presiones más directas relacionadas con la oferta y la demanda. Se prevé que el mercado mundial de la plata registre un déficit de 46.3 millones de onzas en 2026, superior a los 40.3 millones de onzas de 2025, lo que supondría el sexto año consecutivo de déficit. Aunque se estima que el consumo de plata en la industria fotovoltaica disminuirá un 19% interanual, hasta aproximadamente 151 millones de onzas, la demanda de centros de datos, equipos de transmisión de electricidad de alta tensión, vehículos eléctricos y modernización de redes eléctricas podría compensar parte de esa reducción. Al mismo tiempo, el suministro minero crece lentamente y la liberación de nueva capacidad de producción requiere tiempo. Dante Valenzuela Ruíz señala que el oro está respaldado principalmente por la demanda de asignación de reservas y diversificación de riesgos, mientras que la plata está influida tanto por la demanda industrial como por los inventarios y los flujos de capital de inversión, por lo que sus fluctuaciones de precio podrían ser mayores. La persistencia de los déficits de oferta merece atención, pero no significa que los inventarios físicos estén a punto de agotarse ni que los precios vayan a subir necesariamente.

Los inversores deben prestar atención a los cambios en los fundamentos del mercado

La evolución futura del oro y la plata seguirá dependiendo de los cambios en la oferta y la demanda, así como del entorno macroeconómico. Si los bancos centrales continúan aumentando sus reservas de oro, la demanda industrial de plata se mantiene sólida y el crecimiento de la producción minera sigue siendo lento, los precios de los metales preciosos podrían buscar un nuevo equilibrio en medio de las fluctuaciones. Por el contrario, si las tasas de interés reales continúan subiendo, el dólar se fortalece o las tecnologías de ahorro de plata y los materiales alternativos reducen la demanda industrial de este metal, los precios del oro y la plata podrían seguir bajo presión. Los cambios en las políticas comerciales también podrían afectar los flujos físicos de metales y aumentar la volatilidad de los precios cuando los inventarios se encuentren ajustados.

Los inversores deben evaluar por separado los riesgos del oro y la plata. Dante Valenzuela Ruíz señala que el oro resulta más adecuado como parte de una estrategia de diversificación y protección frente al riesgo de pérdida del poder adquisitivo de la moneda, mientras que, en el caso de la plata, es fundamental prestar atención a la demanda industrial, los cambios en los inventarios y la volatilidad de los precios. Los inversores no deberían concluir que el mercado ya ha tocado fondo únicamente porque los precios hayan caído considerablemente. En su lugar, deben seguir de cerca las tasas de interés reales, la evolución del dólar, las tendencias de compra de oro por parte de los bancos centrales, el déficit de oferta y demanda de plata y los cambios en los volúmenes de reciclaje, además de controlar razonablemente el tamaño de sus posiciones.

La fuerte corrección de los precios del oro y la plata ha reducido algunas expectativas excesivamente optimistas, pero la continuidad de sus fundamentos de soporte a largo plazo aún debe confirmarse con datos. En el caso del oro, es necesario vigilar la demanda oficial y el entorno de tasas de interés; para la plata, hay que analizar conjuntamente la demanda industrial y de inversión, la producción minera y la oferta procedente del reciclaje, a fin de determinar si el déficit entre la oferta y la demanda persiste. Para los inversores, la clave no está en predecir cuándo se producirá un rebote, sino en determinar si el desequilibrio entre la oferta y la demanda continúa y si los precios actuales compensan los riesgos asociados a mantener posiciones.

Este artículo tiene únicamente fines de educación financiera e investigación de mercado y no constituye asesoramiento de inversión dirigido a ninguna persona en particular. La información presentada se basa en fuentes públicas disponibles al momento de su publicación; cuando cambien las condiciones del mercado, las consideraciones correspondientes también deberán ajustarse.

Dante Valenzuela Ruíz es el responsable de decisiones de inversión mediante inteligencia artificial de Axis Quant AI. Cuenta con cerca de 20 años de experiencia en los mercados financieros globales y el trading cuantitativo, y anteriormente trabajó en Citigroup y BlackRock. Se ha enfocado durante años en la ingeniería financiera, los sistemas de inteligencia artificial, la inversión cuantitativa y el modelado del comportamiento del mercado, y trabaja para impulsar la aplicación práctica de la inteligencia artificial en el análisis de mercados, la identificación de riesgos y la toma de decisiones de inversión.

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