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Los swaps de divisas: una deuda inadvertida y en crecimiento

De acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales, BIS por sus siglas en inglés y conocido como el “Banco Central de los Bancos Centrales”, un peligro acecha a la economía mundial, y no tiene que ver con la crisis en la cadena de suministro global, ni con los asuntos bélicos o de salubridad pública más recientes: el riesgo está incrustado dentro de los mercados financieros. Específicamente, el BIS manifestó su preocupación por el devenir del mercado de swaps de divisas en los últimos años, dentro de su última publicación denominada BIS quarterly review december 2022: esto se engloba en tres adjetivos, que son “inadvertido, grande, y en crecimiento”. Desde su punto de vista, este mercado, en su estado actual y en su tendencia de crecimiento, comprometería seriamente a las instituciones financieras y al entramado económico mundial en caso de que se presentase un escenario de restricción severa en la liquidez de los mercados ocasionado por algún evento imprevisto. 
 
En primera instancia, la principal inquietud del BIS, en sus propias palabras, es que “hay un enorme préstamo invisible en dólares” en el mercado de swaps de divisas o, en otras palabras, los reguladores financieros no pueden monitorear fácilmente las operaciones en este mercado. Al respecto, estos derivados financieros tienen un tratamiento contable distinto y especial en comparación con otros instrumentos de deuda convencionales que los hacen pasar inadvertidos. Por un lado, los swaps de divisas no implican movimientos en el balance[1] por concepto de deuda para los participantes, o no hay un registro de deuda en el balance: esto se debe a que el efectivo es tratado como un activo financiero muy líquido y, en realidad, la nueva moneda reemplaza a la vieja moneda en el balance para cada contraparte, sin afectar el tamaño de los balances. En contraparte, un activo financiero con un enfoque contable común, como un repo[2], se caracteriza por aumentar la deuda en el balance de quienes adquieren el préstamo. Por tanto, estos métodos asimétricos generan que el primero no sea visible, mientras que el segundo sí.
 
En segundo término, el tamaño de mercado de swaps de divisas es considerable, y sigue en etapa de expansión, otros dos adjetivos que inquietan al BIS. De acuerdo con información del BIS[3], las obligaciones de pago totales en todas las monedas alcanzaron los 97 billones de dólares en junio de 2022 versus 67 billones en el mismo periodo en 2016: el primer monto fue igual al PIB mundial en 2021 y 3 veces el valor del comercio mundial en el mismo periodo. A su vez, la participación de este mercado en dólares representó el 88% del total, o el monto de 85 billones de dólares: esto no es sorpresa ya que el dólar es el puente para el intercambio entre monedas distintas. En términos de vencimiento, casi el 80% del total de las obligaciones vencen en menos de 1 año, o más de 70 billones de dólares, mientras que el vencimiento entre 1-5 años es de alrededor de 10 billones de dólares, o un 15% del total. Finalmente, la categoría de otras entidades financieras (NBFIs)[4] – entre ellas fondos de pensiones, aseguradoras, fondos de cobertura – acaparan el mercado de divisas: estas instituciones renuevan los swaps cada mes para financiar y cubrir carteras[5]. Por otro lado, el valor total relacionado con los clientes no financieros, como importadores y exportadores, que ocupan los swaps para cubrir los pagos relacionados con el comercio, se ha mantenido constante en los últimos años. 
 
Tercero, otro punto que abona a la preocupación del BIS es la geografía en el mercado de swaps de divisas. En tal sentido, el BIS no recopila información sobre la ubicación de los usuarios de swaps de divisas, y solamente hace la distinción entre dentro y fuera de los Estados Unidos. Para junio de 2022, las NBFIs tuvieron 26 billones de dólares en obligaciones pendientes, con un crecimiento de 10 billones en 6 años, comparado con un crecimiento modesto de 4 billones en el periodo 2010-2016, y casi la totalidad fueron de entidades fuera de Estados Unidos, ya que piden préstamos en dólares para cumplir con sus pasivos. Por otra parte, un dato alarmante es que las obligaciones de estos swaps por entidades bancarias que no son de los Estados Unidos ascendieron a 39 billones de dólares, monto que casi triplica sus obligaciones registradas en sus balances (15 billones): esto es que el monto real total de las obligaciones de bancos extranjeros, desde el punto de vista de Estados Unidos, tanto de swaps como de otras deudas son de 51 billones. En otros términos, existe un apalancamiento oculto, que hace ver este fenómeno como un iceberg: la punta del iceberg es de tamaño 15, mientras que la otra parte de este mismo iceberg, sumergida y sin ver, es de tamaño 39, y que, en cierto momento, puede impactar la nave económica mundial y ponerla a la deriva.
 
En el pasado reciente, el mercado de swaps de divisas ha dado de qué hablar. En la crisis financiera mundial de 2008, este mercado sufrió un stress considerable al congelarse la financiación mayorista[6], y las instituciones bancarias ya no contaron con esta fuente para poder cumplir con las obligaciones en este mercado. Aunado a esto, la deuda en este mercado se tornó visible cuando los poseedores de estos instrumentos se enteraron de estas malas noticias y buscaron finalizar sus contratos: por tanto, un problema adicional se agregó al cataclismo acaecido en otros mercados. Al final, la interrupción de estos flujos y las subsecuentes reacciones obligaron a los Bancos Centrales en el mundo a establecer acuerdos para canalizar la financiación en dólares a quienes necesitaban cerrar sus contratos. Asimismo, las tasas de los swaps aumentaron considerablemente, impulsado por la subida en el spread, por lo que era más caro para los prestatarios llevar a cabo estas operaciones. En los primeros meses de 2020, la creciente volatilidad en los mercados, alimentada por la pandemia de COVID19, propició un episodio similar en el mercado de swaps de divisas: la demanda por dólares aumentó significativamente y las tasas de estos instrumentos también subieron. Los Bancos Centrales volvieron a entrar a la escena[7].
 
Y, ¿Por qué el BIS puso este asunto sobre la mesa en estos días? Si alguna contingencia pusiera en jaque al mercado de swaps de divisas, los Bancos Centrales tendrían un mínimo margen de maniobra para canalizar recursos, principalmente dólares, a este mercado, ya que, precisamente, ellos están restringiendo la liquidez en sus economías con el fin de frenar la inflación persistente y fuera de objetivo en la actualidad. Tomando en cuenta que el vencimiento de la mayoría de los swaps de divisas es menor a un año, los participantes tendrían muchas dificultades para cumplir con sus contratos, y aún más si no tienen acceso a la financiación mayorista como ocurrió en 2008. Entonces, el “iceberg” emergería en su totalidad en pocos días y, esta vez, el golpe asestado a los mercados financieros sería de mayores proporciones, en comparación con años previos: un golpe que desestabilizaría al sistema financiero mundial. Otro desafío importante está relacionado con la falta de información que permita monitorear la escala y la geografía para satisfacer las necesidades de refinanciación del dólar en escenarios adversos: la única fuente es la encuesta trienal llevada a cabo por el BIS y, evidentemente, un análisis más completo requiere de cifras con mayor periodicidad y con más detalle. Inevitablemente, las políticas para restaurar el flujo de dólares quedarían cortas en tiempos de crisis, ante una deuda de la cual no se sabe su tamaño ni su ubicación. El BIS advirtió en su reporte: 
 
La deuda en dólares fuera de balance puede permanecer fuera de la vista y de la mente, pero solamente hasta la próxima vez que haya restricción en la liquidez de financiamiento en dólares. Entonces, el apalancamiento oculto y el desajuste en los vencimientos podrían plantear un desafío en materia de políticas[8]. Y las políticas para restaurar el flujo de dólares aún no estarían muy claras”
 
Para concluir con este artículo, ¿Qué son los swaps de divisas?, ¿cómo funcionan?, y ¿por qué son importantes? Un swap de divisas forma parte del universo de derivados y es un contrato en el cual dos partes intercambian montos en dos monedas distintas, generalmente dólares y otra moneda. Durante el plazo del contrato, ambos tienen que pagar intereses[9], en sus respectivas monedas locales, de manera periódica hasta el vencimiento. Al finalizarlo, las partes devuelven los montos prestados. Los swaps de divisas se utilizan para cubrir los riesgos asociados con el tipo de cambio (hedging) u obtener tasas más bajas por el préstamo en moneda extranjera (raising capital): lo primero es tener la certeza que ambas partes tendrán el mismo valor de sus montos originales sin importar el tipo de cambio al llegar el vencimiento, y lo segundo es pagar una menor tasa de interés por un préstamo en otro país en comparación con un banco extranjero. En este tenor, el mercado de swap de divisas ha crecido en los últimos años por las necesidades tanto de las empresas internacionales como de las instituciones financieras no bancarias para obtener divisas y, subsecuentemente, poder adquirir/proteger activos o cumplir con sus obligaciones en países extranjeros.
 
Referencias:
 

[1] Abreviación para el balance general de las instituciones que participan en los mercados financieros.
[2] Una entidad financiera vende activos a inversionistas con el compromiso de volvérselos a comprar en una fecha fija a una precio determinado.
[3] El BIS realiza una encuesta trienal sobre la actividad en el mercado de divisas.
[4] Non-Bank financial institutions (NBFI), entidades financieras no bancarias.
[5] Ejemplos: un fondo de pensiones o una aseguradora piden prestados dólares para financiar sus operaciones y prestan euros o yenes antes de reembolsarlos más tarde.
[6] Financiación alternativa a la propia, diferente a los depósitos bancarios de los usuarios, que utilizan las instituciones bancarias para sus operaciones.
[7] El BIS citó lo siguiente: “…la Reserva Federal canalizó dólares estadounidenses a los principales Bancos Centrales.” Extraído de BIS quarterly review december 2022.
[8] No confundir con política. Esto, más bien, alude al diseño y aplicación de estrategias encaminadas a resolver problemas.
[9] La tasa se determina como la suma de una tasa de referencia (SOFR o LIBOR) + spread.

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