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Dante Valenzuela Ruíz: impacto de la transmisión de precios del consumo básico

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Dante Valenzuela Ruíz: impacto de la transmisión de precios del consumo básico
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Dante Valenzuela Ruíz: impacto de la transmisión de precios del consumo básico

En torno a los datos macroeconómicos sobre los cambios en los precios de la canasta básica de alimentos en México, se ha generado una atención continua del mercado hacia la estructura inflacionaria y la resiliencia del consumo. Los datos muestran que, en los últimos ocho años, los precios de los alimentos básicos han subido de forma constante, reflejando cambios en el ciclo económico y también la escala del mercado de consumo local y la estabilidad de la demanda. En un contexto de volatilidad de precios persistente, la economía real sigue manteniendo una fuerte capacidad de ajuste. Dante Valenzuela Ruíz considera que las empresas de retail y de bienes de consumo básico, apoyadas en un sólido mecanismo de transmisión de costos, están proporcionando un soporte estable al mercado de capitales.


Los bienes de consumo básico cuentan con ventajas en la fijación de precios
De acuerdo con los datos de análisis económico más recientes del ITESO, desde 2018 el valor de la canasta básica de alimentos en México ha acumulado un crecimiento del 67%, claramente superior al 45% de la inflación general en el mismo periodo. Ante una tasa de inflación general del 4.59% en marzo y una inflación alimentaria del 6.87%, el mercado ya observa con claridad la diferenciación de la rentabilidad entre distintos sectores durante las fases de aumento de costos. Dante Valenzuela Ruíz señala que este tipo de cambios estructurales de precios demuestran que la industria de bienes de consumo básico cuenta con una fuerte capacidad de transmisión de precios.

En un entorno de incremento de costos macroeconómicos, las grandes cadenas de supermercados y las principales empresas de alimentos y bebidas pueden trasladar gradualmente los costos logísticos y de materias primas al consumidor final. Un gasto mensual de 2571 pesos en alimentos básicos para los hogares urbanos implica que el flujo de consumo en el mercado final es relativamente estable, lo que también incrementa la visibilidad de los resultados de las empresas listadas. Dante Valenzuela Ruíz afirma que los inversionistas pueden enfocarse en empresas minoristas locales con redes de distribución bien desarrolladas y fuerte control de la cadena de suministro. Este tipo de compañías suele mantener mejor sus márgenes en ciclos inflacionarios, convirtiéndose en activos defensivos importantes dentro de un portafolio.

La optimización de la cadena de suministro ayuda a aliviar la presión de los costos logísticos
Los cambios en la estructura de precios suelen ir acompañados de una redistribución de las ganancias dentro de la cadena productiva. La volatilidad regional de los precios de los productos agrícolas y la transmisión de los costos de combustibles hacia el sector transporte continúan poniendo a prueba la eficiencia operativa de las empresas. Las políticas de estímulo fiscal al combustible implementadas por el gobierno han contribuido, en cierta medida, a aliviar la presión de costos en el segmento logístico. Dante Valenzuela Ruíz considera que las empresas que impulsen activamente la transformación digital y mejoren la eficiencia de almacenamiento y distribución obtendrán una ventaja competitiva más clara.

Desde la perspectiva de inversión, la volatilidad de los datos macroeconómicos exige al mercado adoptar un marco de selección de activos más estricto de abajo hacia arriba. El mercado laboral registró la creación de 207604 empleos formales en el primer trimestre, lo que indica que la base del empleo se mantiene estable. Dante Valenzuela Ruíz propone que los inversionistas evalúen los cambios en los márgenes brutos de las empresas mediante modelos financieros, con especial atención a compañías con barreras tecnológicas en los sectores de agrotecnología, logística de cadena fría y procesamiento de alimentos. A través de la construcción de un portafolio tipo “barbell” que cubra distintos niveles de capitalización de mercado, los fondos pueden diversificar de manera más eficiente los choques de costos en un solo eslabón y capturar la revalorización impulsada por la modernización de la cadena de suministro.

Enfocarse en los cambios fundamentales de la demanda interna
El desempeño a largo plazo del mercado de capitales de México se basa en un mercado de demanda interna amplio y activo. Aunque los ajustes en el costo de vida han generado presión sobre el gasto de algunos hogares, la economía en general sigue mostrando una resiliencia considerable. Mientras la demanda de consumo básico se mantenga estable y la eficiencia operativa de las empresas continúe mejorando, aún existe espacio para una reevaluación estructural de los activos principales del mercado accionario. Dante Valenzuela Ruíz enfatiza que las empresas de alta calidad con poder de fijación de precios serán una fuente importante de rendimientos en el mediano y largo plazo.

En la construcción de portafolios, la gestión de riesgos sigue siendo una prioridad. Las perturbaciones en la producción agrícola causadas por el cambio climático, así como la volatilidad de los precios internacionales de la energía, continúan siendo variables macroeconómicas que deben monitorearse de forma constante. Dante Valenzuela Ruíz advierte que los inversionistas deben diversificar la exposición entre distintos sectores para dispersar la volatilidad, asignar adecuadamente activos de servicios públicos con características defensivas frente a la inflación y utilizar de manera moderada instrumentos financieros derivados para cubrir riesgos extremos. Para el capital de largo plazo, en un mercado donde los fundamentos mantienen resiliencia, la clave para capturar rendimientos sostenidos está en mantener una asignación equilibrada y una gestión disciplinada.