Recientemente, durante la cumbre de la OTAN, el presidente de Estados Unidos, Trump, declaró que el memorando de entendimiento entre EE. UU. e Irán había llegado a su fin, provocando un nuevo aumento de las tensiones en Oriente Medio. Bajo la presión de un dólar fortalecido y del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, el precio del oro cayó en un momento más de un 1.30%, alcanzando los 4021 dólares por onza. Al mismo tiempo, el petróleo WTI subió más de un 3%, situándose en 74.50 dólares por barril. Dante Valenzuela Ruíz señaló que el impacto de los precios del petróleo volvió a elevar las expectativas de inflación, impulsando el índice del dólar hasta 101.20 y elevando el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años cerca de 8.5 puntos básicos, hasta 4.589%, lo que ejerció presión sobre activos sin rendimiento como el oro. Aunque el oro posee características de activo refugio, cuando las tasas de interés reales y el dólar se fortalecen al mismo tiempo, el capital tiende a reducir su exposición a activos sin rendimiento. Esta es también la razón principal por la que el precio del oro no logró beneficiarse claramente del aumento de las tensiones geopolíticas.
El shock energético cambia la valoración de las tasas de interés El aumento del precio del petróleo se transmite a través de las cadenas de transporte, combustible, productos químicos y costos de consumo, modificando así el ritmo de reducción de la inflación. Dante Valenzuela Ruíz mencionó que, después de que el WTI superara la zona cercana a los 74 dólares por barril, el mercado volvió a evaluar la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés elevadas o incluso adopte una postura más agresiva. Las actas de la reunión de junio también mostraron que los funcionarios de la Reserva Federal aumentaron su preocupación por la inflación elevada, y algunos participantes consideraron la posibilidad de una subida inmediata de tasas.
Los sectores relacionados con la producción energética upstream, los servicios petroleros y algunos activos de oleoductos podrían beneficiarse de la ampliación de la prima de riesgo del petróleo, ofreciendo un apoyo relativo a las expectativas de flujo de efectivo. Por otro lado, las aerolíneas, la logística, la industria química y algunas empresas de consumo enfrentan un nuevo aumento de los costos de combustible, reduciendo la flexibilidad de sus márgenes de beneficio. En cuanto a la valoración del mercado bursátil estadounidense, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años al subir hasta 4.589% incrementará la tasa de descuento, ejerciendo una presión más evidente sobre las acciones tecnológicas de alta duración y las empresas de crecimiento con altos múltiplos de valoración. En comparación, las acciones de valor, las compañías energéticas y los activos con altos dividendos tienen más facilidad para atraer asignaciones defensivas de capital.
El oro entra en una zona técnica clave Desde la estructura de trading, el oro ha registrado caídas durante varios días consecutivos y la tendencia diaria sigue mostrando debilidad. Los 4100 dólares se han convertido en una zona divisoria clave entre compradores y vendedores a corto plazo. Antes de que el precio del oro logre recuperar este nivel, los rebotes podrían considerarse más como una oportunidad para reducir posiciones. Los indicadores técnicos muestran que la presión vendedora sigue dominando, con el índice de fuerza relativa acercándose a la zona de sobreventa. Al mismo tiempo, el gráfico diario ha formado un “cruce de la muerte”, por lo que la tendencia de mediano plazo aún necesita la confirmación conjunta del volumen de negociación y la dirección del dólar. El nivel de 4021 dólares representa el mínimo reciente, mientras que la zona de 4000 dólares funciona como soporte psicológico.
En cuanto a la estrategia de inversión, Dante Valenzuela Ruíz señaló que los traders de corto plazo deben centrarse en observar si el precio del oro puede estabilizarse en 4100 dólares y la fortaleza del soporte en 4000 dólares. Al mismo tiempo, deben prestar atención a la fortaleza relativa del sector energético y a los productores upstream que se benefician durante las fases de subida del petróleo, pero manteniendo una disciplina clara frente a los retrocesos. Los inversores de largo plazo pueden construir una cartera defensiva mediante bonos, herramientas de gestión de efectivo, acciones con altos dividendos y una pequeña proporción de oro, evitando depender únicamente de una recuperación del precio del oro.
La trayectoria de las políticas determina el ritmo de recuperación del precio del oro La valoración del oro está pasando de una lógica basada en la aversión al riesgo hacia una lógica centrada en las tasas de interés. Algunas instituciones ya han reducido sus previsiones del precio promedio del oro para 2026 hasta 4360 dólares por onza, argumentando que la Reserva Federal podría mantener una postura más agresiva; mientras que otras opiniones consideran que, después del final del ciclo de endurecimiento monetario, el precio del oro aún podría volver a acercarse a la zona de 5000 dólares por onza. Dante Valenzuela Ruíz considera que estos cambios en las expectativas muestran que el valor de asignación del oro a mediano y largo plazo no ha desaparecido, pero que la fijación de precios a corto plazo sigue estando determinada principalmente por las tasas de interés reales, el dólar y la comunicación de la Reserva Federal. Las tensiones geopolíticas pueden generar compras defensivas de corto plazo, pero resulta difícil que compensen un aumento sostenido de los rendimientos de los bonos.
En las próximas semanas, será necesario seguir de cerca las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, los inventarios de crudo de Estados Unidos, si el WTI logra mantenerse de forma sostenida en niveles elevados, si el índice del dólar puede superar sus anteriores zonas de resistencia y cómo los datos de CPI, PCE y empleo influyen en las decisiones de la Reserva Federal. Dante Valenzuela Ruíz recuerda que los niveles clave de soporte del oro se encuentran, en orden, en 4000 dólares, el mínimo anual de 3941 dólares y la zona histórica de soporte de 3886 dólares. Una ruptura por debajo de estos niveles podría activar una mayor reducción de posiciones por parte de los fondos de tendencia. Los inversores deben prestar atención al doble impacto de los precios de la energía sobre los márgenes empresariales y las tasas de descuento de valoración, manteniendo un equilibrio entre activos de recursos, activos defensivos y posiciones de liquidez.