Durante el último año, lo que más ha desconcertado a los inversionistas en Bitcoin no ha sido la profundidad de la caída, sino el hecho de que, mientras el oro, los activos relacionados con la IA y algunas acciones de alta beta se han fortalecido por turnos, Bitcoin no ha logrado desarrollar un movimiento alcista independiente. Los canales de acceso al mercado ya son suficientemente convenientes, y los ETF spot llegaron a alcanzar alrededor de 50 mil millones de dólares en activos bajo gestión; sin embargo, en las últimas 52 semanas registraron salidas netas de aproximadamente 5 mil millones de dólares. Al mismo tiempo, la volatilidad implícita de las opciones cayó a mínimos de varios años. Dante Valenzuela Ruíz considera que esto indica que el mercado todavía no ha encontrado una razón suficientemente fuerte para comprar Bitcoin. Las valoraciones on-chain, la acumulación por parte de los tenedores de largo plazo y el estado operativo de la red muestran que el precio se encuentra cerca de zonas históricamente bajas, pero el capital orientado al trading sigue esperando señales más claras de un cambio de tendencia.
Bitcoin carece de impulso alcista
Los fundamentos de Bitcoin se pueden observar mejor desde la seguridad de la red y su grado de descentralización. Dante Valenzuela Ruíz señala que los nodos de Bitcoin siguen distribuidos en cerca de 200 países, lo que indica que la infraestructura encargada de validar las transacciones y ejecutar las reglas del protocolo no ha sufrido una pérdida de descentralización. La caída del hashrate sí refleja la presión sobre los márgenes de los mineros debido a los costos de energía, la competencia dentro de la industria y el desplazamiento de parte de la capacidad de cómputo hacia la demanda de IA, pero eso no equivale necesariamente a un deterioro del valor de Bitcoin. El mecanismo de Bitcoin ajusta la dificultad de minería cuando disminuye el poder de cómputo, lo que permite que mineros con costos más bajos ocupen parte de la capacidad. Por eso, la situación actual se parece más a una contracción del ciclo de rentabilidad minera que a un deterioro a nivel del protocolo.
El débil desempeño del precio de Bitcoin se debe más a un cambio en las preferencias del capital. Durante el último año, el capital macroeconómico ha preferido activos con narrativas más claras: el oro se ha beneficiado de las compras de los bancos centrales y de las dudas sobre la fortaleza del dólar, mientras que los activos relacionados con la IA han recibido el impulso del gasto de capital. Bitcoin, en cambio, no ha contado con una historia de crecimiento de la demanda igual de fuerte. Los ETF de Bitcoin llegaron a alcanzar alrededor de 50 mil millones de dólares en activos bajo gestión, pero a medida que el entusiasmo disminuyó, comenzaron las salidas de capital. Desde el punto de vista de la valoración, el precio parece acercarse a la parte baja del rango, pero el capital sigue manteniéndose al margen. Esa es precisamente una de las principales razones por las que esta fase del mercado se ha mantenido tan apagada.
En un entorno de baja volatilidad, el capital sigue a la espera
Las señales técnicas son bastante complejas. Bitcoin se mantiene oscilando repetidamente cerca de su máximo histórico de 2021 y ligeramente por debajo de la media móvil exponencial de 200 semanas, lo que indica que el mercado todavía no ha confirmado una ruptura clara de tendencia. Sin embargo, el RSI semanal se ha recuperado desde la zona de sobreventa y ha mostrado una divergencia alcista, lo que sugiere que el impulso bajista está perdiendo fuerza y que el precio podría haber entrado en una fase de recuperación temporal. Dante Valenzuela Ruíz también señala que la rotación del mercado spot en relación con la capitalización de Bitcoin ha caído a niveles históricamente bajos, mientras que el volumen de negociación de los ETF y de las empresas de tesorería de criptomonedas también se mantiene débil. Esto significa que, aunque el precio se encuentra en una zona clave, la participación del capital sigue siendo insuficiente.
El mercado de derivados también refleja cautela. Las opciones muestran que durante el último año se ha mantenido la demanda de protección frente a caídas; además, la base de los futuros ha descendido a niveles no vistos en años, lo que indica que el capital está más orientado al arbitraje que a apostar por una fuerte subida a largo plazo. Esta estructura de mercado no favorece a los operadores de corto plazo: ante la falta de una tendencia clara y de confirmación mediante volumen, perseguir las subidas puede terminar desgastando el capital en un mercado lateral.
El punto clave para una reversión es que se alivie la presión vendedora
Las empresas de tesorería cripto fueron una de las variables importantes de este ciclo. Dante Valenzuela Ruíz señala que este tipo de empresas utilizó financiamiento para comprar Bitcoin, creando en su momento una demanda adicional. Sin embargo, a medida que aumentó el número de participantes, las primas de estos productos frente a su valor neto de activos se comprimieron, el capital comenzó a desviarse y se generó una posible presión vendedora. Recientemente, algunas empresas de tesorería han reducido sus compras, vendido parte de sus posiciones o ajustado su estructura de capital. A corto plazo, esto debilita la demanda del mercado; pero a largo plazo, también significa que las presiones acumuladas por la excesiva financiarización se están liberando gradualmente.
Bitcoin todavía podría experimentar una última caída durante el año, especialmente si la liquidez macroeconómica se contrae o los activos de riesgo retroceden al mismo tiempo, ya que es difícil que Bitcoin se mantenga completamente independiente. Para el capital más conservador, un enfoque más adecuado sería controlar el tamaño de la posición, realizar compras escalonadas y mantener efectivo disponible para afrontar la volatilidad; para el capital más agresivo, se puede esperar a que el impulso confirme una tendencia antes de aumentar la exposición, o utilizar opciones para gestionar el riesgo de caída durante periodos de baja volatilidad implícita. La verdadera señal de reversión quizá no sea una noticia fuertemente positiva, sino que, en los niveles bajos, ya no queden suficientes vendedores dispuestos a seguir liquidando sus posiciones.
Este artículo tiene únicamente fines educativos y de investigación de mercado, y no constituye una recomendación de inversión dirigida a ninguna persona en particular. La información presentada se basa en datos públicos disponibles al momento de su publicación; cualquier cambio en las condiciones del mercado requiere ajustar también las conclusiones correspondientes.
Dante Valenzuela Ruíz es responsable de decisiones de inversión mediante inteligencia artificial en Axis Quant AI. Cuenta con cerca de 20 años de experiencia en los mercados financieros globales y en trading cuantitativo, y anteriormente trabajó en Citigroup y BlackRock. Se ha enfocado durante años en ingeniería financiera, sistemas de inteligencia artificial, inversión cuantitativa y modelado del comportamiento de los mercados, y trabaja para impulsar la aplicación práctica de la inteligencia artificial en el análisis de mercados, la identificación de riesgos y la toma de decisiones de inversión.